Lo pendiente espera ser aprendido

espera
En ocasiones crees estar estancado, o amarrado, o a la espera de que algo ocurra. Las cosas no ocurren, sino que maduran y es parte de la evolución que te obliga a esperar. El arte de esperar, es aprender de cómo los sucesos, ideas, sentimientos y sueños van tomando forma a medida que el sagrado tiempo te regala su paciencia. Y el arte de esperar es el arte de ir coleccionando conocimientos que la misma espera te ofrece: entender dónde comienza todo y creer que la maduración dará el fruto que esperas o que llevará a nuevos inicios.
Colgarse a la esperanza no tiene sentido si no aprendes del proceso. Y entender que cada objeto, situación o vivencia viene y va, permite en la calma de la espera, en lo estancado, o en lo atrapado, confiar que estás sostenido por todo y que ese todo siempre te lleva a nuevas posibilidades.
Despertar después de la pausa hace que la cadena se vuelva lo aprendido. Y conocer lo que te estancó te hará más fuerte al tomar su fuerza. Nadie que te ha convertido en su rehén sobrevive a tu paciencia. Y tu calma profunda, en silenciosa humildad de saber que cada fracción de tiempo es una letra de una sabiduría, hará de cada espera un diamante que ahora se dispone a ser ofrecido por tu corazón y tu ejemplo.
El premio de la espera no es tu esperanza, sino su evolución. Y el valor no es aguantar el final, sino la contemplación del proceso y el deslumbre de su final. Porque no siempre sucederá lo que quieres, sino lo que dicte la evolución de los hechos. Y en esto hay que aceptar que nunca comprenderás el por qué profundo o la verdadera intención de cada espera: esa respuesta que no llega cuando quieres, o aquella enfermedad que demora en encontrar su evolución, o una situación que no encuentra acuerdos, o una noche larga que demora al día. Y de pronto, comprendes que lo valioso no estaba en la ansiada respuesta, sino en el valor de haber aprendido que la espera te hizo sabio; y que el silencio y la maduración son en verdad la lección que hace la grandeza. Ningún árbol nació ayer.

(Arcano XII, El Colgado, de un mazo de Tarot que se me han regalado sin envoltorio, y que se agrega a mi colección. Gustaría saber quién es el autor y conocer al genial ilustrador que da nuevas perspectivas de este arcano)

Las Partes y el Todo

todo
A continuación, vas a leer muy lento cada palabra. Supones, y lo haces bien, al punto que te acercas a verdades que podrían ser la explicación a tantas variables que podrías responder. La verdad no existe, sino que hay versiones y fábulas que explican lo que tu ves, y nunca podrás ver separándote de ti, que también eres una versión y a su vez, una Parte. Pero el universo siempre tiene esta condición maravillosa de ocultar una intención o propósito mayor que se te presenta como un misterio. Al suponer, construyes fábulas y mitos en torno a todo (que confirmas o dejas en el aire), y te acostumbraste a cargar con esas explicaciones sobre el mundo que pisas e interactúas. Lo lindo es tomar conciencia que tu vida está basada en la ignorancia del total, dejando espacio para el asombro y las ganas de ir por más Partes. De pronto comprendes que el problema a muchos asuntos no es el actuar o ser de lo que te rodea, sino sea lo que crees de ello o lo que crees de lo que te llevó a este presente.
¿Qué es lo deslumbrante que podría cambiar todo lo que conoces como verdad? Solamente el entender que ese Todo llamado Universo tiene más para ti. ¿Y dónde está ese todo? En las partes que, sumándolas, siempre dará más de lo calculado. Ese “Más” se llama Asombro. El Asombro aún no es considerado una emoción pura, y tal vez es porque no te gustan las sorpresas que se salgan de control.
Como Partes de un Todo, la sabiduría es ir por más Partes. Y mientras más Partes tienes, más te acercas a esa Suprema Verdad, sabiendo que nunca llegarás al Todo, porque está guardado para garantizar tu asombro permanente. Esas partes que te faltan están en la vivencia o la observación asombrosa de variadas, múltiples e inconexas situaciones que, cuando las observas en silencio, sin juicio, sin valores, sin opinión, aflora una sensación de conexión inexistente con todas las demás vivencias. Allí comprendes que el hoy nunca habría sido posible sin el ayer, y que lo que lamentas de atrás es la bendición del hoy. Lo mismo al mañana, que no es más que ese “Mas” fuera de las matemáticas que siempre deja la vivencia en asombro.
El que cree que es sabio, siente que su colección ya ha resuelto su existir. Y no. El existir es dinámico y sólo está allí porque no quiere o no puede hacer las preguntas para continuar su búsqueda. Y se estanca, envejece, y muere en el anonimato pasado de moda. El ignorante, tiene todas las posibilidades de atesorar vivencias que, sumándolas ingenuamente, obtiene el Asombro en sus manos.
Pero, hay un Ser que vive en ti y que no se cree sabio, y sabe que no es ignorante: es el atrevido Aprendiz, el que sabe que no sabe, y en su querer saber, no sabe que sabe. Ese que va siempre más allá, sin miedo, sin vergüenza, sin razones aparentes y sin mapa definido. El Aprendiz recorre mundos para saber que cada observación, por simple que sea, es Parte de Partes que sólo lo llevan al asombro. Te invito a vivir en el Asombro para siempre tener algo que Hacer por tu Ser. Porque esas ganas de ser Aprendiz es la manera de vivir en el permanente gozo que da el Asombro. Tal vez sea esta emoción lo que abra nuevas fronteras en las nuevas ciencias, que aún no sabemos administrar bien, pero que las respuestas ya no están en los libros ni en las academias -porque eso es lo sabido-, sino en la vivencia que son libros no escritos, mandamientos no pronunciados, divinidades no vistas, dioses vivenciales que -invisibles-, te invitan a levantar tu luz e iluminar lo importante y no lo urgente de tu vida.

(Arcano XIIII, El Ermitaño, de mi colección privada del Tarot de Marsella Restaurado por Philippe Camoin y Alejandro Jodorowsky)

Amor es certeza

amor
Cuando lo describes, sólo tocas un borde lejano de la profundidad de la palabra amor. Presente en todos los planos de la existencia, amor es esa capacidad de tener certeza de todo. Nada le sobra y nada le falta. Es el suspiro lejano a las palabras de crear ese asombro que nos da aliento de entender que estamos en medio de algo que es perfecto, y que -sin tiempo y sin espacio-, nos recuerda que es eterno.
El amor no crea trabajo, dinero, clientes. No se puede vivir de amor, porque el amor no es una gasolina ni un producto que cree energía para el funcionamiento de las estructuras. Sino que el amor está previo a todo. Es esa certeza de saber que creas un sentimiento que se vuelve voluntad en las actividades; crea retribución en la sonrisa y ella agradecimiento; y crea relaciones y vínculos basados en el respeto y el bien común.
El amor va más allá: toca fronteras de lo infinito, bendice lo silencioso cuando lo decides para tu vida y revive lo soñado, porque si hay un paraíso donde vive el amor es en el sueño permanente de cada uno cuando sólo es posible entender que nada te falta, nada te sobra y nada se requiere para ese sagrado presente que nos invita a sentir que todo es posible.
El amor es algo que se decide, luego se vive y luego se permite que llene cada rincón de ti como el agua incontrolable toca tu cuerpo en el río… cuando decides bañarte en sus aguas, cuando decides dejarte llevar son la corriente hacia mares infinitos llenos de eso, eso llamado amor… y con eso basta.

(Arcano menor 1 de copas, de mi colección privada de Tarot Genovés, Edición sin año conocido en Vitoria, España)

La guerra es lo fácil

guerra
Imagina que quieres ampliar tu jardín para que tus perros tengan más área verde. Pero implica ocupar el terreno de tu vecino. Y tu vecino se opone a tu proyecto porque lo somete a tu jardín y no a su voluntad. Entonces, creas una campaña para fomentar las áreas verdes en la vida de las personas. Repartes mensajes a toda la comunidad de tu alrededor de lo importante de las áreas verdes. Llamas a músicos que hagan canciones para el frescor que piensas crear. Entonces, llamas a grupos de meditación para que mediten en la frontera de tu jardín junto al espacio de tu vecino, y después repartan flores a todos los miembros de su familia para burlarse en su cara de toda la creencia de ellos con respecto a la manera de tener un espacio sin uso, y crear la sensación de que son un rotundo fracaso, perteneciendo a una creencia que se vuelve la desgracia de la humanidad. Entonces, a la negación de tu vecino, lo acusas de estar coludido con la industria del cemento que quiere pavimentar todos los jardines del mundo. Lo acusas de corrupción, de alianzas desleales, de religiones contrarias al bien común y de cuánta cosa pueda provocar la total desorientación de todos los miembros de la familia de tu vecino, haciéndoles sentir miedo, confusión y una vida sin sentido. Lo acusas de ser contrario a los valores ecológicos de la humanidad, y le cierras el paso para que no invadan tu terreno. Lo acusas de tener creencias sectarias y poco colaborativas con la comunidad. Contratas unos vándalos para que rayen grafittis en sus murallas, que ensucien su terreno, que llenen de fuego y humo para dar la idea de caos. Creas una enemistad profunda de todos tus amigos hacia ellos a través de opiniones en las redes sociales. Luego, ante la constante negativa de tu vecino, redactas manifiestos para que el líder de la religión de tu familia, líderes sociales y comunales, mensajeros de la paz mundiales y asambleas constituyentes incluyan en sus discusiones que la única alternativa para lograr el bien común es quitarle el trozo de terreno a tu vecino porque niegan la vida silvestre y son contrarios a los valores aprendidos en el manual de buenas costumbres… evitarás la supuesta invasión del cemento en todo. Luego, un sábado cualquiera, llamas a todos tus vecinos a tomarse el terreno de tu vecino. Todos, con camisetas y pancartas, la policía, la guardia civil, un fiscal y cientos de smartphones grabando el triunfo y la conquista de los jardines vivos por sobre los cementos rígidos. Desde atrás, lideras las destrucción del terreno de tu vecino y, por orden judicial de no se quién, ahora pones pasto y flores de tu agrado, instalas caminos, lagunas, árboles, juegos infantiles y todo un sinfín para que, ahora puedas ver desde la ventana de tu cocina el paisaje de tu agrado como Dios manda… y por supuesto, tus perros, tengan un lugar donde poder defecar sin contaminar tu parte del jardín.
Eres parte de un juego que has ignorado los orígenes reales. Eres manejado por creencias que, cuando te entregan los mensajes partidos y no completos, crees en la parte y no el todo. Pero también, te han acostumbrado a no leer, a no informarte, a no saber el origen de todo… y si lo haces, eres del contrario por tener toda la información, y que seguro te han convencido los cientos de noticias falsas de quien piensa distinto. Pasas a ser un intelectual anárquico que sólo busca oponerse al progreso y al desarrollo de lo que ellos han planeado acerca de lo que la humanidad debe ser.
La guerra es lo fácil porque es simple crearla, y sólo basta creer que, al que no es como tu, o al que no piensa como tu, o no cree como tu, debe desaparecer, porque sólo se cree en la paz después del conflicto. Y crees que la paz es ganarle al otro, al que no piensa como uno. Y lo peligroso es que los niños de hoy lo aprenden, despreciando la tolerancia y la multiculturalidad. Logran aprender que la guerra es el único camino para la paz, donde la confrontación es la tranquilidad porque alguien te cuida de los contrarios, donde puedes percibir que el poder hará todo para que los otros, “los enemigos”, se sometan a las creencias de “nosotros”, los que estamos en lo cierto, par que los destructivos, los descolgados de Dios desaparezcan de nuestra realidad. Y al final, aprenderán que hay contrarios a Dios, al único que dirige la vida de cada humano de este lado, y que parte de tu mala suerte es porque este grupo disidente que tiene un falso Dios que hará que tu vida sea un desastre de muchas maneras. Te enseñaron de la forma más fácil el desprecio al que no piensa como tu, al que no está de tu lado, al que ve el mundo distinto.

Éxito

exito

Seré directo, aporta valor en el otro, ese que has acumulado y que llevas de un lugar a otro para crear intercambio. La riqueza te da valor, y a su vez, te da peso. Caminas a paso lento cuidando el metal de tus alforjas. Comprendes que heredándola se vuelve sagrada, y reconoces el éxito de tu misión. Se liviano, entregando lo que sabes a quien sucederá tu lugar. Eso es el éxito, el tener la simpleza de reconocer que alguien contribuirá y continuará lo que has encontrado, lo que has creado, y lo que has acumulado.
Lo sabio y la magia es dejar huella hacia el futuro, y no construir estatuas ni títulos nobiliarios hacia el pasado. Lo póstumo se hereda y no se acumula, y es mejor designar a tu heredero con la facultad intuitiva que te ha dado el tiempo, y no dejar que las rapiñas liquiden lo precioso como comida que nutrirá a los hambrientos. Los antiguos dieron hacia los jóvenes para que multipliquen lo logrado. Ahora el desafío del éxito es dejar partir lo que te ha costado, dejándote lleno de valor y sabiduría. Dejar de sentir que lo tuyo es tuyo, permítete sentir que ahora es de todos. Y la nobleza se vuelve éxito cuando te vuelves una anónima leyenda, porque quien ahora tiene tu valor, está a prueba para hacer con eso lo que quiera. No eres tu quien juzga, cada heredero se juzga a sí mismo, volviéndose valor el buen obrar y el saber que ha hecho su mejor intento, para luego volver a heredarlo en un eterno continuo.
El problema no es cómo hacer la riqueza o cómo administrarla, sino cómo entregarla. Y la pobreza de espíritu -el egoísmo precario del ignorante-, primero descalifica al que siente como amenaza (que muchas veces es de quien ha heredado), y luego le obliga a sentir que la riqueza debe quedarse consigo, siendo como el avaro que logra creer que le robarán y se niega a dar algo al otro porque cree que se empobrece al enseñar sus secretos. El verdaderamente rico, sabe que dará una parte importante para que sus herederos puedan tomar su energía y diluirla en sabiduría. El valor es cuando el heredero aprecia lo recibido, y en parte, es el espíritu del que da lo que continúa en las manos de los demás… eso se llama Valor. Así los profetas heredaron un linaje de sabiduría sagrado, nunca dudando en la fuerza del que recibirá. Así el filántropo entrega su patrimonio para convertirlo en un gran parque de la humanidad, sin dudar que será para bien de todos. Así el escritor hereda su biblioteca que lo ha vuelto exitoso, sabiendo que cada libro lleva un trozo de su éxito. El éxito es saber soltar y entregar al sucesor el dominio que te pertenece para que pueda continuar. Porque todo estaba allí antes que llegaras y seguirá estando cuando te vayas.
Honra lo que has heredado, poniendo en tu corazón los nombres de oro de los generosos que te han labrado en quien eres. No necesitas publicarlo ni difundirlo, pues el buen anónimo profesor no espera recompensa. Pero si espera que tu seas capaz de hacer con eso una riqueza que te pone a prueba: ¿a quién entregarás todo lo tuyo? Prepara a tu sucesor, prepara a quien recibirá los aplausos en el mañana, para que en tu retiro sientas eso llamado éxito en la plenitud de tu paz, en el honor de ti mismo, en la riqueza incalculable del sabio que ahora nuevamente construye su palacio a espaldas de lo que fue suyo.

(Carta Arcano menor Caballero de Oros, de mi colección privada de El Tarot Dorado del Renacimiento, de Giordano Berti, año 2004, Torino, Italia)

Gobiérnate

gobiernate
Gobiérnate. Ten cuidado con ese torrente inconquistable de emociones. Nadie ha podido explicar, y menos domar completamente, a ese conjunto de sensaciones e impulsos que provocan cosas inimaginables: seducciones, rencores, recuerdos, cóleras, miedos y sentimientos de los más inverosímiles. Hay una temporada que sensaciones que, si no pones atención a tus pisadas, el desenfreno te lleva por un barranco que lamentarás.
El gobierno central de tu corazón tiene instrucciones de seguir al pie de letra lo que entiende por impecabilidad y dignidad en el actuar de tu voluntad. Será entonces la mesura, la templanza, la justicia y principalmente la cautela lo que se imponga ante ciertos asuntos. Caminarás por la vida con total conciencia donde pisan tus pies, lo que tocan tus manos, lo que llevas a otro lugar, lo que traerán de vuelta, lo que encargas y lo que necesitas. Al actuar con conciencia, obligas a cada movimiento, a cada palabra, a cada gesto, evitar que desbarranques hacia la locura. Actuar con conciencia pone atención a todos los sentidos que deben alinearse a la atención total de ti y tu alrededor. Ya mucho ha sucedido y no es el momento de confiar al relajo y a lo mecánico los detalles de tu día.
Gobernarse hace de tu vida valorar ser el primero en leer señales invisibles de tu avanzar. Aprenderás a leer y a relacionar detalles que sólo en el silencio de tu reflexión permite calcular tus actos y tus pasos. Permite actuar en voluntad hacia donde quieras. No es inhibir ni prohibir la expresión total de sentimientos, sino que hacerlo más lento y más atento para que puedas lograr eso llamado “impecable”.
Ser impecable es vivir en el gobierno de la conciencia. Porque un gobierno debe inspirarlo el bien común de todo su conjunto, y vivir en función de la conveniencia de lo que sus vigías alertan de todo lo que sucede alrededor. Un gobierno está por sobre los intereses particulares, y pone su fuerza y su voluntad a la mesura de sus actos para ser impecable en cada paso que da. Y todo tu ser confía en el latir de tu corazón, confía en la lectura intuitiva de tu intuición, y confía en lo aprendido como batallas llenas de lecciones. A su vez, ser impecable es considerar a todos los demás que están contigo en el camino, a todo ser que comparte el espacio donde has sido traído por la magia del tiempo, y todo lo que estará allí después de tu retirada. Gobernarse permite que seas infinito en la leyenda que escribes de ti, y en la certeza de saber que caminas sin daño, sin temor, sin arrepentirse.

(De mi colección privada, Arcano Rey de Espadas, diseñado por F. Gumppenberg en Milan el año 1835, reproducido en una serie de 2000 ejemplares por O. Menegazzi en Milan, Italia, del que tengo el seriado número 1.329)