La gran pregunta no tiene respuesta

pregunta

¿Qué son las preguntas? son propósitos que deberían motivarte a saber la respuesta. Son expresiones de la conciencia hablada que vive dentro de ti, pues sólo los humanos hacen este tipo de acertijos que muchas veces desespera no tener la conclusión para entender o definir un asunto. Las preguntas mueven al científico para encontrar la molécula que resuelva la vida; mueven al explorador para saber qué hay en el punto exacto del polo sur; despiertan al niño que quiere explorar cómo funciona una lavadora o un piano; y así, infinidad de asuntos cotidianos y trascendentales.
Perdiste la noción de entender si caminas sobre preguntas o sobre respuestas. La vida vulgar sólo te invita a responder correctamente, y lo correcto no siempre es lo verdadero, pues aprendiste que lo vulgar sólo quiere resultados vulgares. Además, en lo vulgar está prohibida la incertidumbre, lo que te lleva a tener siempre respuestas o supuestos que den calma, pues lo vulgar entendió que la vida tranquila no hace preguntas, sino duerme en los laureles de respuestas vulgares para creer tener control sobre todo lo que existe. Y así se define el poder vulgar: cree tener poder quien pueda responder.
Para responder, buscas muchas cosas. Por ejemplo, la belleza perfecta, la eternidad y el paraíso perdido que en estos días se puede entender como la abundancia en todos sus sentidos. Buscas riquezas escondidas, fortunas, sabidurías. Imaginas las respuestas perfectas cuando encuentres la ventana que te permita mirar más allá de cualquier frontera, ya sea física o mental. Entonces crees que las respuestas sólo se ven a través de un medio determinado, y buscas la máquina que te acceda a esas respuestas sin mucho esfuerzo.
En medio de todo esto, un día, todas estas preguntas y búsquedas quedarán atrás hasta cuando te encuentres con un sabio que te hará una sola pregunta. Comprenderás que las preguntas importantes no fueron creadas para ser respondidas, sino para crear tu propio movimiento hacia un lugar incierto que no necesariamente tenga la respuesta. Y esa pregunta creará tanta energía que desearás nunca saber la respuesta, nunca saber el destino ni el final, porque esa pregunta creó un camino, un mapa y un sueño. Y en tus momentos de soledad, el sólo hecho de formular nuevamente esa pregunta, hace que se llenen de aire los pulmones, que mires el horizonte, que te levantes otra vez y que tenga sentido todo, pues la pregunta crea destinos interminables, sensaciones inacabadas y razones no entendibles que -al dejar la pregunta en el aire-, ya sientas que la respuesta está frente a ti, en forma de luz, de vivencias asombrosas y en todo lo que no tiene palabras, ni para hacer otra pregunta, ni para intentar crear una respuesta.
La pregunta más importante de tu vida, su respuesta no tiene palabras, y eso se volverá la gran motivación a impulsarte en medio de tus propósitos, para que todo tenga sentido y revelación. Y dejarás lo vulgar para entrar en el sabio que llevas dentro, no el que sabe, sino el eterno aprendiz que aprende a no responderse, porque su gran sabiduría está en asombrarse de eso que impulsa, de eso que despierta, y de eso que te vuelve inmortal.

(1 de Espadas, del exclusivo y gran Mazo de Tarot de Marsella re-dibujado por Pablo Robledo, año 2013)

Miedo

miedo
El miedo sirve para revisar si eso que sientes dentro es real fuera de ti. Y es un estado de conciencia que permite evolucionar entre lo que te dijeron que debías evitar con lo que aprendiste a lo que tenías que temer.
El miedo es mental, y la mente lo sabe. Y tus creencias del miedo, hacen sentir que se esparce por el cuerpo y más allá, haciéndolo contagioso, heredable, aprendible. El miedo es una sensación que aprendiste para no confiar en determinadas señales y para vivir un supuesto de antemano, como prevención a ciertos eventos, encuentros, enfrentamientos y un cuánto hay que te determina.
El miedo se vuelve entonces un adelanto de supuestos posibles que aún no han sucedido, aún no se han decidido y aún no se han evitado. Pero él -el miedo viviente en tu mente- ya crea esa paralización, esa advertencia voraz y ese frío irreparable cuando en verdad nada aún ha sucedido con certeza.
¿Aprendiste a temer, ó aprendiste a evitar? Si temes, serás cauto, y se vuelve una manera de acercarte a los sucesos o sensaciones con una velocidad que te permita entender lo que es y por qué sucede. Pero si evitas, aprendiste los miedos de otros sin haber confirmado que son reales. Es como haber decidido tomar como propio la creencia de quien te enseñó a tener miedo. Allí aparece una buena señal, porque hoy es el momento de decidir qué harás con esa sensación que te advierte. Pero a su vez, invita a confirmarla o a descartarla por absurda, para que seas tu quien decida temer y no suponer.
El miedo te cuida, y eso es bueno, porque al final eres tu quien determinó la frontera de lo confiable. Pero hay quienes se han quedado encerrados en un territorio demasiado pequeño, donde no caben ideas nuevas, no caben experiencias enriquecedoras, no caben nuevos sentimientos, nuevas amistades, nuevos lugares, nuevas comidas, nuevas razones, nuevas maneras. Y en esa prisión mental te confundes creyendo que el miedo existe fuera de ti, asumiendo que lo propio es lo seguro, lo conocido es lo bueno y lo repetible es lo correcto. Y no alcanzas a ver que te encierras más y más en lo pequeño. Niegas lo posible, te mientes una y otra vez creyendo que lo malvado, lo horrendo, lo inconveniente y lo peligroso habita para perjudicarte.
El miedo a esta altura te invita a descartar de tu creencia lo que sólo existe para asustarte y no para advertirte. Aprenderás a diferenciar entre marcar distancias prudentes o a tener miedo de antemano por prejuicios, haciendo que tu existencia se vuelva absurda, pequeña y miserable en toda dimensión. Es increíble que aún teniendo poder, posibilidades y vitalidad, prefieras la quietud, lo probado y lo sufriente para construir un imperio de supuestos que sólo viven en tu mente, como una pesadilla que sabemos que es sólo un sueño, pero que lamentablemente eliges llevarla hasta todos los rincones de la ciega vida.
(Carta 9 de Espadas, Golden Tarot de Kat Black, año 2003)

Pronóstico individual 2018

pronosticos 2018

Todos los años, se abre la mesa del tarot para mirar en forma ampliada el transcurrir de la energía individual por el año 2018 que viene. Y esta vez sólo 20 espacios entre los días 02 y 12 de enero para mirar este curioso tiempo que se presenta. Es curioso, porque nada de lo que esperamos sucederá de esa manera. Todo tendrá que exigirnos el máximo de atención y focalizarnos en tener nuestra creatividad a la mano para enfrentar cada detalle y cada vivir.
Es un año para amarse uno mismo. Un dulce egoísmo donde tenemos que aprender y tomar conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor. Cambió todo y no nos hemos dado cuenta del todo, y es la razón del por qué nada resulta como esperas, ya que lo que repites con rutina ahora tiene nuevas variables que no sabías. Así, las actividades laborales, la familia, el amor, las amistades, el conocimiento, el talento, la manera de entender la salud, el trabajo, el ocio, los viajes, y una infinidad de áreas ha sufrido transformaciones que desconoceremos.
La idea es conversar durante dos horas acerca de cómo esta energía se nos presenta, consultando oráculos y tarots que dispondrán nuestro caminar para tener una visión que nos ayude a prevenir, a sugerir y a mirar esta etapa tan especial de la humanidad.
Para poder tener una de estas 20 sesiones disponibles, escribe un correo a farayaurquiza@gmail.com para los detalles de cómo tomar tu espacio en mi agenda.

Sucede porque lo permites

permites

Permites porque no opinas o no tienes opinión. Permites porque acostumbras a que otros decidan por ti. Permites porque dejas que lo adverso se apodere de ti, acostumbrado o acostumbrada a que ese poder represente el dolor del pasado, y eso sea el motivo para sentir que vives. Permites demasiadas cosas.
Cuando uno permite, da permiso para que suceda lo que alguien ha decidido por tí. Ese alguien lleva tu poder que le has regalado, que le has dejado, que le has encomendado para que haga lo que desee. Y lo hará si no se lo quitas, si no opinas, si no actúas. A veces se trata de tu vida personal, de tus sentimientos, de tu barrio, de tu nación, de tus destinos… a veces de tu vida.
Venimos demasiados años creyendo que alguien vendrá a salvarnos. Nadie vino y a esta altura, nadie vendrá. Nada sucedió como nos contaron, nada es como nos enseñaron en las escuelas. Es momento de entender que todo lo que tienes a tu alrededor lo has sembrado en el tiempo y hoy es un bosque que te invita a quedarte en las decisiones de los espíritus del lugar, o decides construir tu propio imperio en un lugar lleno de tu poder, donde tu voz tenga efecto, donde tus actos tengan presencia, donde tu realización depende de ti, y te maravilles de ti, por ti y para ti, porque quienes son tus hijos sólo desean una cosa: que seas feliz para que ellos aprendan a serlo.
A esto nos enfrentamos, a tiempos donde confías en tus decisiones para que nunca más o por siempre… o ratificas tu anulación para que actúe quien decide por ti. Le llaman revolución, también despertar de conciencia. Son tiempos de magia donde encuentras que decides por ti, haces por ti, vives por ti y sueñas por ti. Ya nadie traerá esa pócima que arregle tu vida. Ahora la fabricas tu con todos los ingredientes que están a tu alrededor. Nada más sagrado que despertar de un sueño donde nos corresponde ser y actuar, y no a ser obedientes para hacer para ser. Tu por ti, y no el otro por nosotros.

Caminar el círculos te lleva al paraíso

caminas

Caminamos en círculos y espirales, siempre hacia el paraíso. Salimos por los ojos cada mañana, y volvemos por nuestra espalda. Al recorrer el mundo, traigo conmigo las riquezas que disfruto en silencio, acompañado por el tambor del corazón. Creímos ser seres abandonados o perdidos, cuando en verdad lo que buscamos está dentro de nosotros. Los sabios caminan en círculos, en espirales, y evitan las líneas rectas. En lo recto, la vida se pierde porque no vuelve a sí.
La naturaleza conoce las rutas cíclicas para que una cosa pueda dar paso a la otra. Nuestro cuerpo está construido en base a curvas. Nuestro avanzar es un entrelazado de bucles que repiten para aprender, crecer, saber y evolucionar. Nos equivocamos una y otra vez hasta encontrar la ascensión. Pero sobretodo, volvemos a nosotros mismos luego de girar en círculos por nuestros mundos. Lo que buscamos lo llevamos dentro.
Caminamos en la búsqueda de la gran riqueza, esa montaña de oro, ese paraíso inmortal. Eso ya lo tenemos. Llegamos desnudos, sin nada, y cada día vamos ganando algo. Al final volveremos al paraíso desnudos, porque la carne y los huesos sólo serán testigo del peso de nuestras riquezas que entregamos a la tierra, para liberar la sonrisa, el saludo, el abrazo, el sentir, el calor y la nobleza de nuestros pensamientos. Y junto a ello, nuestras sensaciones, y pálpitos de nuestros asombros.
Salimos a caminar en círculos para volver al paraíso encontrado. Nadie está solo si conoce el retorno a sí mismo. Y se deslumbra.

(Caballo de oros, de mi colección privada, Tarot Dorado del Zar, de Atanas A. A. Atanassov, inspiradas en el culto de imágenes sagradas de Iglesia Ortodoxa Ruso-Bizantina. Editado por Lo Scarabeo, Torino, Italia)

El límite

el limite
Nada más personal que el límite de tu fuerza y tu empoderamiento. Nadie conoce realmente lo que eres capaz. En tu corazón está el sueño aún no soñado y el camino aún no caminado. Sólo allí está ese destino tan nítido como tu siguiente emprendimiento. Allí está la fuerza divina que llevas en forma de ángel, donde tu cuerpo venera con devoción y te acompaña en cada momento, te llena de ánimo, te entusiasma para vivir ilusionado cada día, construyendo eso para ti.
Pero te observan, con mucha atención te observan. Y te educaron para moldear tu potencial con miedo, obediencia, metas y valores que favorecen a una creencia organizada y no a los sueños imposibles. El límite lo establecieron donde podemos observar con los sentidos racionales, pues lo lógico es que camines hasta donde te veamos, escuches lo que todos escuchamos, sientas, huelas y saborees lo que todos apreciamos como bello. Y creíste que hasta allí podías llegar, que más allá te esperan los diablos en el vacío del horizonte, que allá se encuentra el mal, la muerte y el desastre.
Y hay más, hay mucho más de lo que imaginas. Hay infinitos que no podemos contar porque aún no lo conocemos. Le llamaron el imposible. Y en ese imposible vive tu potencia, tu satisfacción, tu plenitud y tu realce como alma iluminada, como corazón en el eterno tambor. Y en cada sueño, en cada emprender, en cada camino, en cada intento, movemos esa frontera que observan los que te rodean. Y temen que si cruzas más allá, serás feliz y te olvidarás de los que quedaron esperándote. Por lo tanto, intentarán que no vayas, que no lo intentes, que no salgas del normal para no dejarlos, y así evitar tu profunda felicidad, tu profunda satisfacción y tu profunda libertad donde los mapas aún no se han dibujado, donde tu invento aún espera su invención, donde tu vida aún espera por ser vivida.
O decidirás quedarte para ser como todos, dentro de los límites que conocemos, esas fronteras que contornean patrias, economías, creencias y sociedades, esos cercos que evitan que ingresen los desconocidos, pero principalmente, evita que te vayas para no volver, para tu gozo excepcional, para tu plenitud llamada eternidad.

(Arcano VI, El Emperador, de Tarot Renacentista, edición de mi colección privada de Lo Escarabeo, Milan)