La guerra es lo fácil

guerra
Imagina que quieres ampliar tu jardín para que tus perros tengan más área verde. Pero implica ocupar el terreno de tu vecino. Y tu vecino se opone a tu proyecto porque lo somete a tu jardín y no a su voluntad. Entonces, creas una campaña para fomentar las áreas verdes en la vida de las personas. Repartes mensajes a toda la comunidad de tu alrededor de lo importante de las áreas verdes. Llamas a músicos que hagan canciones para el frescor que piensas crear. Entonces, llamas a grupos de meditación para que mediten en la frontera de tu jardín junto al espacio de tu vecino, y después repartan flores a todos los miembros de su familia para burlarse en su cara de toda la creencia de ellos con respecto a la manera de tener un espacio sin uso, y crear la sensación de que son un rotundo fracaso, perteneciendo a una creencia que se vuelve la desgracia de la humanidad. Entonces, a la negación de tu vecino, lo acusas de estar coludido con la industria del cemento que quiere pavimentar todos los jardines del mundo. Lo acusas de corrupción, de alianzas desleales, de religiones contrarias al bien común y de cuánta cosa pueda provocar la total desorientación de todos los miembros de la familia de tu vecino, haciéndoles sentir miedo, confusión y una vida sin sentido. Lo acusas de ser contrario a los valores ecológicos de la humanidad, y le cierras el paso para que no invadan tu terreno. Lo acusas de tener creencias sectarias y poco colaborativas con la comunidad. Contratas unos vándalos para que rayen grafittis en sus murallas, que ensucien su terreno, que llenen de fuego y humo para dar la idea de caos. Creas una enemistad profunda de todos tus amigos hacia ellos a través de opiniones en las redes sociales. Luego, ante la constante negativa de tu vecino, redactas manifiestos para que el líder de la religión de tu familia, líderes sociales y comunales, mensajeros de la paz mundiales y asambleas constituyentes incluyan en sus discusiones que la única alternativa para lograr el bien común es quitarle el trozo de terreno a tu vecino porque niegan la vida silvestre y son contrarios a los valores aprendidos en el manual de buenas costumbres… evitarás la supuesta invasión del cemento en todo. Luego, un sábado cualquiera, llamas a todos tus vecinos a tomarse el terreno de tu vecino. Todos, con camisetas y pancartas, la policía, la guardia civil, un fiscal y cientos de smartphones grabando el triunfo y la conquista de los jardines vivos por sobre los cementos rígidos. Desde atrás, lideras las destrucción del terreno de tu vecino y, por orden judicial de no se quién, ahora pones pasto y flores de tu agrado, instalas caminos, lagunas, árboles, juegos infantiles y todo un sinfín para que, ahora puedas ver desde la ventana de tu cocina el paisaje de tu agrado como Dios manda… y por supuesto, tus perros, tengan un lugar donde poder defecar sin contaminar tu parte del jardín.
Eres parte de un juego que has ignorado los orígenes reales. Eres manejado por creencias que, cuando te entregan los mensajes partidos y no completos, crees en la parte y no el todo. Pero también, te han acostumbrado a no leer, a no informarte, a no saber el origen de todo… y si lo haces, eres del contrario por tener toda la información, y que seguro te han convencido los cientos de noticias falsas de quien piensa distinto. Pasas a ser un intelectual anárquico que sólo busca oponerse al progreso y al desarrollo de lo que ellos han planeado acerca de lo que la humanidad debe ser.
La guerra es lo fácil porque es simple crearla, y sólo basta creer que, al que no es como tu, o al que no piensa como tu, o no cree como tu, debe desaparecer, porque sólo se cree en la paz después del conflicto. Y crees que la paz es ganarle al otro, al que no piensa como uno. Y lo peligroso es que los niños de hoy lo aprenden, despreciando la tolerancia y la multiculturalidad. Logran aprender que la guerra es el único camino para la paz, donde la confrontación es la tranquilidad porque alguien te cuida de los contrarios, donde puedes percibir que el poder hará todo para que los otros, “los enemigos”, se sometan a las creencias de “nosotros”, los que estamos en lo cierto, par que los destructivos, los descolgados de Dios desaparezcan de nuestra realidad. Y al final, aprenderán que hay contrarios a Dios, al único que dirige la vida de cada humano de este lado, y que parte de tu mala suerte es porque este grupo disidente que tiene un falso Dios que hará que tu vida sea un desastre de muchas maneras. Te enseñaron de la forma más fácil el desprecio al que no piensa como tu, al que no está de tu lado, al que ve el mundo distinto.

Éxito

exito

Seré directo, aporta valor en el otro, ese que has acumulado y que llevas de un lugar a otro para crear intercambio. La riqueza te da valor, y a su vez, te da peso. Caminas a paso lento cuidando el metal de tus alforjas. Comprendes que heredándola se vuelve sagrada, y reconoces el éxito de tu misión. Se liviano, entregando lo que sabes a quien sucederá tu lugar. Eso es el éxito, el tener la simpleza de reconocer que alguien contribuirá y continuará lo que has encontrado, lo que has creado, y lo que has acumulado.
Lo sabio y la magia es dejar huella hacia el futuro, y no construir estatuas ni títulos nobiliarios hacia el pasado. Lo póstumo se hereda y no se acumula, y es mejor designar a tu heredero con la facultad intuitiva que te ha dado el tiempo, y no dejar que las rapiñas liquiden lo precioso como comida que nutrirá a los hambrientos. Los antiguos dieron hacia los jóvenes para que multipliquen lo logrado. Ahora el desafío del éxito es dejar partir lo que te ha costado, dejándote lleno de valor y sabiduría. Dejar de sentir que lo tuyo es tuyo, permítete sentir que ahora es de todos. Y la nobleza se vuelve éxito cuando te vuelves una anónima leyenda, porque quien ahora tiene tu valor, está a prueba para hacer con eso lo que quiera. No eres tu quien juzga, cada heredero se juzga a sí mismo, volviéndose valor el buen obrar y el saber que ha hecho su mejor intento, para luego volver a heredarlo en un eterno continuo.
El problema no es cómo hacer la riqueza o cómo administrarla, sino cómo entregarla. Y la pobreza de espíritu -el egoísmo precario del ignorante-, primero descalifica al que siente como amenaza (que muchas veces es de quien ha heredado), y luego le obliga a sentir que la riqueza debe quedarse consigo, siendo como el avaro que logra creer que le robarán y se niega a dar algo al otro porque cree que se empobrece al enseñar sus secretos. El verdaderamente rico, sabe que dará una parte importante para que sus herederos puedan tomar su energía y diluirla en sabiduría. El valor es cuando el heredero aprecia lo recibido, y en parte, es el espíritu del que da lo que continúa en las manos de los demás… eso se llama Valor. Así los profetas heredaron un linaje de sabiduría sagrado, nunca dudando en la fuerza del que recibirá. Así el filántropo entrega su patrimonio para convertirlo en un gran parque de la humanidad, sin dudar que será para bien de todos. Así el escritor hereda su biblioteca que lo ha vuelto exitoso, sabiendo que cada libro lleva un trozo de su éxito. El éxito es saber soltar y entregar al sucesor el dominio que te pertenece para que pueda continuar. Porque todo estaba allí antes que llegaras y seguirá estando cuando te vayas.
Honra lo que has heredado, poniendo en tu corazón los nombres de oro de los generosos que te han labrado en quien eres. No necesitas publicarlo ni difundirlo, pues el buen anónimo profesor no espera recompensa. Pero si espera que tu seas capaz de hacer con eso una riqueza que te pone a prueba: ¿a quién entregarás todo lo tuyo? Prepara a tu sucesor, prepara a quien recibirá los aplausos en el mañana, para que en tu retiro sientas eso llamado éxito en la plenitud de tu paz, en el honor de ti mismo, en la riqueza incalculable del sabio que ahora nuevamente construye su palacio a espaldas de lo que fue suyo.

(Carta Arcano menor Caballero de Oros, de mi colección privada de El Tarot Dorado del Renacimiento, de Giordano Berti, año 2004, Torino, Italia)

Gobiérnate

gobiernate
Gobiérnate. Ten cuidado con ese torrente inconquistable de emociones. Nadie ha podido explicar, y menos domar completamente, a ese conjunto de sensaciones e impulsos que provocan cosas inimaginables: seducciones, rencores, recuerdos, cóleras, miedos y sentimientos de los más inverosímiles. Hay una temporada que sensaciones que, si no pones atención a tus pisadas, el desenfreno te lleva por un barranco que lamentarás.
El gobierno central de tu corazón tiene instrucciones de seguir al pie de letra lo que entiende por impecabilidad y dignidad en el actuar de tu voluntad. Será entonces la mesura, la templanza, la justicia y principalmente la cautela lo que se imponga ante ciertos asuntos. Caminarás por la vida con total conciencia donde pisan tus pies, lo que tocan tus manos, lo que llevas a otro lugar, lo que traerán de vuelta, lo que encargas y lo que necesitas. Al actuar con conciencia, obligas a cada movimiento, a cada palabra, a cada gesto, evitar que desbarranques hacia la locura. Actuar con conciencia pone atención a todos los sentidos que deben alinearse a la atención total de ti y tu alrededor. Ya mucho ha sucedido y no es el momento de confiar al relajo y a lo mecánico los detalles de tu día.
Gobernarse hace de tu vida valorar ser el primero en leer señales invisibles de tu avanzar. Aprenderás a leer y a relacionar detalles que sólo en el silencio de tu reflexión permite calcular tus actos y tus pasos. Permite actuar en voluntad hacia donde quieras. No es inhibir ni prohibir la expresión total de sentimientos, sino que hacerlo más lento y más atento para que puedas lograr eso llamado “impecable”.
Ser impecable es vivir en el gobierno de la conciencia. Porque un gobierno debe inspirarlo el bien común de todo su conjunto, y vivir en función de la conveniencia de lo que sus vigías alertan de todo lo que sucede alrededor. Un gobierno está por sobre los intereses particulares, y pone su fuerza y su voluntad a la mesura de sus actos para ser impecable en cada paso que da. Y todo tu ser confía en el latir de tu corazón, confía en la lectura intuitiva de tu intuición, y confía en lo aprendido como batallas llenas de lecciones. A su vez, ser impecable es considerar a todos los demás que están contigo en el camino, a todo ser que comparte el espacio donde has sido traído por la magia del tiempo, y todo lo que estará allí después de tu retirada. Gobernarse permite que seas infinito en la leyenda que escribes de ti, y en la certeza de saber que caminas sin daño, sin temor, sin arrepentirse.

(De mi colección privada, Arcano Rey de Espadas, diseñado por F. Gumppenberg en Milan el año 1835, reproducido en una serie de 2000 ejemplares por O. Menegazzi en Milan, Italia, del que tengo el seriado número 1.329)

Desafíate

desafiate
Con pocas letras, el más poderoso mensaje de esta carta. Aparece en un momento importante donde la quietud abunda y los obstáculos aparecen en los supuestos. Desafiarse y confiar que tu fortaleza es más que tu tormento, y que tu talento y tu virtud más que la crítica o las señales adversas.
Desafíate, desde tu mente que tiene un sueño hacia tu corazón que tiene un plan. Y tu caballo, que representa tu bestia que se anima en tu andar, cabalga hacia el gran destino que tu espada desafía. Viajas para volver y traes noticias de lejos. Viajas para llevar tu enseñanza y sembrar nuevos bosques que darán los frutos de lo nuevo. Te aventuras en lo propio que te aleja de los deseos de otros, que sólo hacen feliz a los demás haciéndote creer que al parecerte a ellos haces lo correcto.
Atrévete a desafiarte. Atrévete a lo tuyo, porque los cobardes no deciden para ti. Tendrás que decidir. Tu avanzar los pone en el rincón de la derrota, y tu paso firme, tu templanza, tu mirada certera hará el resto que falta. Porque nada es imposible y las fronteras son para cruzarlas, vuelves con premios que no esperabas, con sentimientos que no habías disfrutado, con orgullos divinos que te dan el entender que el paraíso no es de los redimidos y temerosos de claustro y letanías, sino de valientes que se desafían a sí mismos para demostrarse una nueva verdad que redibuja los mapas de lo verdadero.

(Arcano Caballero de Espadas, de mi colección privada de Tarot Medieval de Guido Zibordi Marchesi y del dibujante Pietro Alligo. Año 2007, Torino, Italia)

Caos

caos
Tiempo de desorden, y a su vez, de reorganización. Ha llegado el momento de un nuevo orden. Hoy es cuándo. Y aparece en todos los planos, porque el caos no sólo es en los poderes o los gobiernos, sino también en los negocios que no se deciden, en las relaciones que no se concretan o se perturban torpemente, en el tráfico, el clima, la digestión. También es dentro de uno. Es momento donde todo se reorganiza para que la semilla pueda quebrar su cáscara y sacar al árbol que tiene dentro. También para organizar lo que será útil o no. Lo que cambiará o se quedará como está.
No hay otra manera de hacerlo. Es el caos como potencia creadora. Si bien, la semilla va a un foso en la tierra, no es para sucumbir dentro de él, sino para organizar lo que viene, y construir una escalera misteriosa para brotar ese recuerdo que lleva dentro de sí. Su fuerza caótica le recordará el árbol que fue, y así, podrá tener la fuerza para reproducir nuevamente todo el bosque.
Son días donde tienes y sientes pesadillas en algún lugar del existir. No te gustan los cambios porque te enseñaron que la estabilidad es lo que persiste y perdura. Pero eso crea entropía, y la vida necesita reorganizarse en forma permanente. Ahora es cuando estás reorganizándote. Y el pozo donde crees haber caído no es la perdición o el infierno. Sino que se está elaborando una escalera para crear el valor de emerger. Sólo respeta los tiempos del caos. Tiene ritmos, tiene esperas. El caos no es el infierno, ni el pozo el fracaso. Tampoco es la desgracia ni la mala suerte. Es una manera de establecer una nueva organización que te exigirá atención y adaptación a las nuevas vertientes, a las nuevas maneras, a los nuevos sentimientos. Porque si pretendes que nada cambie, quien usa el caos como oportunidad, cambia y se aventaja a los nuevos tiempos, las nuevas influencias y los nuevos aires que soplarán al viento las ramas de un gran árbol, mientras tu, aún en forma de semilla, resistirás por resistir a dar ese bosque de grandezas que vive dentro de ti.

(Carta 9 de espadas, de mi colección privada del mazo de Tarot Michelangelo, inspirado en Miguel Angel por Guido Zibordi Marchesi, año 2012, Torino, Italia)

No puedo es no quiero

no puedo

Al otro lado de tu negación, siempre hay un ángel cargando la victoria de saber que es posible. Y si bien estás lleno de proyectos, muchos no se concretan porque dices “no puedo”, que en verdad es un “no quiero”.
El miedo en ocasiones calcula la distancia de tu osadía, y equivoca la intuición de tu pronóstico. “No puedo” repites cada vez que posiblemente estás frente a oportunidades que te invitan a conocer lo desconocido. Hay momentos donde tu imagen perdiendo todo lo ganado es más poderosa que lo que puedes ganar. “No puedo” dice tu corazonada entrenada al fracaso. Y prefieres quedarte en la emoción del consuelo en vez de la cercana a la nueva manera de sentir que aprendes nuevas maneras. “No puedo” es la confirmación que aún guardas con mucho amor el entrenamiento para negar todo lo posible pero a su vez desconocido.
En verdad no quieres explorar nuevos territorios fuera de lo convencional, lo cotidiano y lo certero. Y si la vida fuera un camino, esa es la diferencia entre viaje y turismo. El viaje es el caminar y conocer en medio de lo desconocido para traer nuevas experiencias y asombros nunca experimentados, y ojalá de lugares vírgenes, exóticos o muy poco visitados, donde están justamente todas las nuevas maravillas. El turismo es caminar por el camino que ya muchos fotografiaron y que tu red social te ha adelantado las emociones que ya sabes cómo vivirlas, volviéndose lugares totalmente comunes donde no hay diferencias entre estar allí y decir “estuve donde tu estuviste”.
Si quisieras un poco ir más allá. Allí donde no conoces pero viven tus pasiones, donde aún no aprendes y está lo que necesitas, donde aún no has experimentado y está tu gozo, donde aún esperan los triunfos no conquistados por conquistadores de lo desconocido y no por cazadores de selfies de lo común. No garantiza ningún triunfo, pero ya la sabiduría de conocer es un triunfo rotundo. Porque podrás sentir que sabes lo que los demás no saben, y esa experiencia te vuelve visionario. Pero tendrás que mirar tu miedo y decirle que has aprendido cosas nuevas y que tal vez te gustarán. Y desde esa actitud, te llenas de valor de quebrar creencias aprendidas de otros para volverte poderosamente vivo en tu propia verdad, y no en lo que te cuentan, o peor aún, en lo que te cuentas o supones.

(Carta 8 de bastos, de Tarot de mi colección privada de la Nueva Visión de Pietro Alligo, año 2003, Torino, Italia)