Avanzar

avanzadas

¿Dónde queda el paraíso?, tal vez en ninguna parte, tal vez en tu interior. Tal vez en la cima de algún lugar, o abajo del que quiere esconderlo. Pero a ciegas, avanzas hacia él como quien va hacia la tierra prometida, sintiéndote miembro del pueblo elegido.
Quien corre, huye de la miseria, de la desgracia, de lo que ha acabado, de la tristeza, de la muerte… y va hacia su deseo sin certeza alguna, pero va a todo galope. A toda velocidad, enfrenta desafíos como un loco para sentir que llegará al destino de sus sueños. Quien trota, mantiene el ritmo de las rimas que contienen un mensaje, unas palabras que cambian el sentido, cambia la mirada y la opinión de quien tendrá que decidir. Quien camina, contempla la belleza mientras avanza en medio del paisaje, y comprende que es eterno como el universo, comprende que es parte de la belleza de todo y que todo está para sí, para tomar y usar con respeto. Comprende que el camino está hecho de senderos que el desorden de la naturaleza ha dejado para permitir el paso de quienes saben agradecer y admirar lo sublime, lo sagrado. Pero quien se detiene, perdido, miedoso, avaro o en pereza, algún día la descomposición lo alcanzará, y se pudre, se confunde para transformarse en el polvo del camino, sin poder disfrutar de las riquezas, sin contemplar del paisaje, sin llevar lección alguna a quien viene más atrás, y sin galopar campante hacia su sueño, su ambición, su paraíso que no está en ninguna parte, sino en medio de su corazón que da corazonadas cuando se sabe cerca de lo que deslumbra con el brillo de los ojos del aprendiz.
Sólo quien avanza por sus sueños, sus deseos y su ambición, sabe que la razón de existir está en el movimiento y no en la quietud, porque quien conoce lo eterno, sabe que tiene la dicha de conocer y vivir cada rincón de la experiencia, sin importar el éxito o el fracaso. E ir por más, aunque no lo haya, porque tu corazón no cuenta los latidos ni la vida los pasos de tu riqueza, sólo caminas, avanzas de cualquier forma para saber que todos estamos hechos de una misma misión, de una misma ambición, de una misma razón.

(Caballos y Caballeros de la Corte Menor del Mazo de Tarot Soprafino de Ferdinando Gumppemberg, en versión de Il Meneghello, reproducido por Osvaldo Menegazzi, fabricado a mano en Milan, Italia, ejemplar número 122 de 500, de mi colección privada)

Fe

fe
Siempre hay algo más grande que lo posible. Y el creerlo impulsa al alma a vivir en ese sueño, en ese capricho, en esa ambición. A veces te impone desafíos porque de tanto creerlo, se vuelve real, y es allí donde comienzan las renuncias a lo cómodo, lo conocido, lo seguro.
La Fe es una tecnología que los humanos tienen y que te diferencia del resto de la naturaleza: puedes decidir qué creer y qué desear. Entonces la Fe se vuelve esa energía y esa creencia que conoce cada rincón de ti: cada célula y cada espacio. Es esa fuerza que va en tu conciencia y que alimenta el sentido de tu vida y tu misión en esta Tierra. No es algo que se organiza previamente -la Fe no se planifica, simplemente se vive con devoción-, es algo que se construye día a día, desde lo que crees, desde lo que sueñas, desde lo que aspiras.
De la misma manera, con la misma energía, también se construyen las desgracias, porque la Fe es una herramienta de decreto que trabaja en el mundo de los deseos. Y como pregonas maleficios, desgracias y derrumbes, la Fe se vuelve eso, lo que decretas, lo que presagias.
Todo mago enseña a su discípulo a construir un posible dentro de lo imposible, para traer a lo visible lo invisible que sólo es posible con Fe. Y el caminar sobre un camino ya soñado, ya gozado, celebrado y ya estudiado con atención en los detalles de la imaginación o la ambición, hace que parezca conocido. Eso sí, la Fe te exige que renuncies a lo que viene en la tradición de tus enseñanzas y tus creencias, porque lo que te enseñaron era sólo lo conocido en ese entonces. En el pasado nadie imaginó que llegarías tan lejos, nadie calculó que podrías pisar la dicha, nadie previno que derrumbarías obstáculos y que serías el elegido por ti mismo para estar en la cima de lo que llamamos milagro o paraíso. La Fe es todo eso que atraes porque lo crees con devoción. De la misma manera que hablas con soltura de tus sueños, también puedes construir las desgracias y las barreras que nunca te llevarán a la otra orilla, esa que niegas como posible, esa que se derrota antes de comenzar.
La Fe mueve la montaña de su creer.

(De mi colección privada, el Arcano V del Tarot Hermético, de la Secreta Fraternidad de la Orden Mágica del 1888, basado en Godfrey Dowson, diseñado en el año 1975 y 1977)

Lo pendiente espera ser aprendido

espera
En ocasiones crees estar estancado, o amarrado, o a la espera de que algo ocurra. Las cosas no ocurren, sino que maduran y es parte de la evolución que te obliga a esperar. El arte de esperar, es aprender de cómo los sucesos, ideas, sentimientos y sueños van tomando forma a medida que el sagrado tiempo te regala su paciencia. Y el arte de esperar es el arte de ir coleccionando conocimientos que la misma espera te ofrece: entender dónde comienza todo y creer que la maduración dará el fruto que esperas o que llevará a nuevos inicios.
Colgarse a la esperanza no tiene sentido si no aprendes del proceso. Y entender que cada objeto, situación o vivencia viene y va, permite en la calma de la espera, en lo estancado, o en lo atrapado, confiar que estás sostenido por todo y que ese todo siempre te lleva a nuevas posibilidades.
Despertar después de la pausa hace que la cadena se vuelva lo aprendido. Y conocer lo que te estancó te hará más fuerte al tomar su fuerza. Nadie que te ha convertido en su rehén sobrevive a tu paciencia. Y tu calma profunda, en silenciosa humildad de saber que cada fracción de tiempo es una letra de una sabiduría, hará de cada espera un diamante que ahora se dispone a ser ofrecido por tu corazón y tu ejemplo.
El premio de la espera no es tu esperanza, sino su evolución. Y el valor no es aguantar el final, sino la contemplación del proceso y el deslumbre de su final. Porque no siempre sucederá lo que quieres, sino lo que dicte la evolución de los hechos. Y en esto hay que aceptar que nunca comprenderás el por qué profundo o la verdadera intención de cada espera: esa respuesta que no llega cuando quieres, o aquella enfermedad que demora en encontrar su evolución, o una situación que no encuentra acuerdos, o una noche larga que demora al día. Y de pronto, comprendes que lo valioso no estaba en la ansiada respuesta, sino en el valor de haber aprendido que la espera te hizo sabio; y que el silencio y la maduración son en verdad la lección que hace la grandeza. Ningún árbol nació ayer.

(Arcano XII, El Colgado, de un mazo de Tarot que se me han regalado sin envoltorio, y que se agrega a mi colección. Gustaría saber quién es el autor y conocer al genial ilustrador que da nuevas perspectivas de este arcano)

Las Partes y el Todo

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A continuación, vas a leer muy lento cada palabra. Supones, y lo haces bien, al punto que te acercas a verdades que podrían ser la explicación a tantas variables que podrías responder. La verdad no existe, sino que hay versiones y fábulas que explican lo que tu ves, y nunca podrás ver separándote de ti, que también eres una versión y a su vez, una Parte. Pero el universo siempre tiene esta condición maravillosa de ocultar una intención o propósito mayor que se te presenta como un misterio. Al suponer, construyes fábulas y mitos en torno a todo (que confirmas o dejas en el aire), y te acostumbraste a cargar con esas explicaciones sobre el mundo que pisas e interactúas. Lo lindo es tomar conciencia que tu vida está basada en la ignorancia del total, dejando espacio para el asombro y las ganas de ir por más Partes. De pronto comprendes que el problema a muchos asuntos no es el actuar o ser de lo que te rodea, sino sea lo que crees de ello o lo que crees de lo que te llevó a este presente.
¿Qué es lo deslumbrante que podría cambiar todo lo que conoces como verdad? Solamente el entender que ese Todo llamado Universo tiene más para ti. ¿Y dónde está ese todo? En las partes que, sumándolas, siempre dará más de lo calculado. Ese “Más” se llama Asombro. El Asombro aún no es considerado una emoción pura, y tal vez es porque no te gustan las sorpresas que se salgan de control.
Como Partes de un Todo, la sabiduría es ir por más Partes. Y mientras más Partes tienes, más te acercas a esa Suprema Verdad, sabiendo que nunca llegarás al Todo, porque está guardado para garantizar tu asombro permanente. Esas partes que te faltan están en la vivencia o la observación asombrosa de variadas, múltiples e inconexas situaciones que, cuando las observas en silencio, sin juicio, sin valores, sin opinión, aflora una sensación de conexión inexistente con todas las demás vivencias. Allí comprendes que el hoy nunca habría sido posible sin el ayer, y que lo que lamentas de atrás es la bendición del hoy. Lo mismo al mañana, que no es más que ese “Mas” fuera de las matemáticas que siempre deja la vivencia en asombro.
El que cree que es sabio, siente que su colección ya ha resuelto su existir. Y no. El existir es dinámico y sólo está allí porque no quiere o no puede hacer las preguntas para continuar su búsqueda. Y se estanca, envejece, y muere en el anonimato pasado de moda. El ignorante, tiene todas las posibilidades de atesorar vivencias que, sumándolas ingenuamente, obtiene el Asombro en sus manos.
Pero, hay un Ser que vive en ti y que no se cree sabio, y sabe que no es ignorante: es el atrevido Aprendiz, el que sabe que no sabe, y en su querer saber, no sabe que sabe. Ese que va siempre más allá, sin miedo, sin vergüenza, sin razones aparentes y sin mapa definido. El Aprendiz recorre mundos para saber que cada observación, por simple que sea, es Parte de Partes que sólo lo llevan al asombro. Te invito a vivir en el Asombro para siempre tener algo que Hacer por tu Ser. Porque esas ganas de ser Aprendiz es la manera de vivir en el permanente gozo que da el Asombro. Tal vez sea esta emoción lo que abra nuevas fronteras en las nuevas ciencias, que aún no sabemos administrar bien, pero que las respuestas ya no están en los libros ni en las academias -porque eso es lo sabido-, sino en la vivencia que son libros no escritos, mandamientos no pronunciados, divinidades no vistas, dioses vivenciales que -invisibles-, te invitan a levantar tu luz e iluminar lo importante y no lo urgente de tu vida.

(Arcano XIIII, El Ermitaño, de mi colección privada del Tarot de Marsella Restaurado por Philippe Camoin y Alejandro Jodorowsky)

Amor es certeza

amor
Cuando lo describes, sólo tocas un borde lejano de la profundidad de la palabra amor. Presente en todos los planos de la existencia, amor es esa capacidad de tener certeza de todo. Nada le sobra y nada le falta. Es el suspiro lejano a las palabras de crear ese asombro que nos da aliento de entender que estamos en medio de algo que es perfecto, y que -sin tiempo y sin espacio-, nos recuerda que es eterno.
El amor no crea trabajo, dinero, clientes. No se puede vivir de amor, porque el amor no es una gasolina ni un producto que cree energía para el funcionamiento de las estructuras. Sino que el amor está previo a todo. Es esa certeza de saber que creas un sentimiento que se vuelve voluntad en las actividades; crea retribución en la sonrisa y ella agradecimiento; y crea relaciones y vínculos basados en el respeto y el bien común.
El amor va más allá: toca fronteras de lo infinito, bendice lo silencioso cuando lo decides para tu vida y revive lo soñado, porque si hay un paraíso donde vive el amor es en el sueño permanente de cada uno cuando sólo es posible entender que nada te falta, nada te sobra y nada se requiere para ese sagrado presente que nos invita a sentir que todo es posible.
El amor es algo que se decide, luego se vive y luego se permite que llene cada rincón de ti como el agua incontrolable toca tu cuerpo en el río… cuando decides bañarte en sus aguas, cuando decides dejarte llevar son la corriente hacia mares infinitos llenos de eso, eso llamado amor… y con eso basta.

(Arcano menor 1 de copas, de mi colección privada de Tarot Genovés, Edición sin año conocido en Vitoria, España)

La guerra es lo fácil

guerra
Imagina que quieres ampliar tu jardín para que tus perros tengan más área verde. Pero implica ocupar el terreno de tu vecino. Y tu vecino se opone a tu proyecto porque lo somete a tu jardín y no a su voluntad. Entonces, creas una campaña para fomentar las áreas verdes en la vida de las personas. Repartes mensajes a toda la comunidad de tu alrededor de lo importante de las áreas verdes. Llamas a músicos que hagan canciones para el frescor que piensas crear. Entonces, llamas a grupos de meditación para que mediten en la frontera de tu jardín junto al espacio de tu vecino, y después repartan flores a todos los miembros de su familia para burlarse en su cara de toda la creencia de ellos con respecto a la manera de tener un espacio sin uso, y crear la sensación de que son un rotundo fracaso, perteneciendo a una creencia que se vuelve la desgracia de la humanidad. Entonces, a la negación de tu vecino, lo acusas de estar coludido con la industria del cemento que quiere pavimentar todos los jardines del mundo. Lo acusas de corrupción, de alianzas desleales, de religiones contrarias al bien común y de cuánta cosa pueda provocar la total desorientación de todos los miembros de la familia de tu vecino, haciéndoles sentir miedo, confusión y una vida sin sentido. Lo acusas de ser contrario a los valores ecológicos de la humanidad, y le cierras el paso para que no invadan tu terreno. Lo acusas de tener creencias sectarias y poco colaborativas con la comunidad. Contratas unos vándalos para que rayen grafittis en sus murallas, que ensucien su terreno, que llenen de fuego y humo para dar la idea de caos. Creas una enemistad profunda de todos tus amigos hacia ellos a través de opiniones en las redes sociales. Luego, ante la constante negativa de tu vecino, redactas manifiestos para que el líder de la religión de tu familia, líderes sociales y comunales, mensajeros de la paz mundiales y asambleas constituyentes incluyan en sus discusiones que la única alternativa para lograr el bien común es quitarle el trozo de terreno a tu vecino porque niegan la vida silvestre y son contrarios a los valores aprendidos en el manual de buenas costumbres… evitarás la supuesta invasión del cemento en todo. Luego, un sábado cualquiera, llamas a todos tus vecinos a tomarse el terreno de tu vecino. Todos, con camisetas y pancartas, la policía, la guardia civil, un fiscal y cientos de smartphones grabando el triunfo y la conquista de los jardines vivos por sobre los cementos rígidos. Desde atrás, lideras las destrucción del terreno de tu vecino y, por orden judicial de no se quién, ahora pones pasto y flores de tu agrado, instalas caminos, lagunas, árboles, juegos infantiles y todo un sinfín para que, ahora puedas ver desde la ventana de tu cocina el paisaje de tu agrado como Dios manda… y por supuesto, tus perros, tengan un lugar donde poder defecar sin contaminar tu parte del jardín.
Eres parte de un juego que has ignorado los orígenes reales. Eres manejado por creencias que, cuando te entregan los mensajes partidos y no completos, crees en la parte y no el todo. Pero también, te han acostumbrado a no leer, a no informarte, a no saber el origen de todo… y si lo haces, eres del contrario por tener toda la información, y que seguro te han convencido los cientos de noticias falsas de quien piensa distinto. Pasas a ser un intelectual anárquico que sólo busca oponerse al progreso y al desarrollo de lo que ellos han planeado acerca de lo que la humanidad debe ser.
La guerra es lo fácil porque es simple crearla, y sólo basta creer que, al que no es como tu, o al que no piensa como tu, o no cree como tu, debe desaparecer, porque sólo se cree en la paz después del conflicto. Y crees que la paz es ganarle al otro, al que no piensa como uno. Y lo peligroso es que los niños de hoy lo aprenden, despreciando la tolerancia y la multiculturalidad. Logran aprender que la guerra es el único camino para la paz, donde la confrontación es la tranquilidad porque alguien te cuida de los contrarios, donde puedes percibir que el poder hará todo para que los otros, “los enemigos”, se sometan a las creencias de “nosotros”, los que estamos en lo cierto, par que los destructivos, los descolgados de Dios desaparezcan de nuestra realidad. Y al final, aprenderán que hay contrarios a Dios, al único que dirige la vida de cada humano de este lado, y que parte de tu mala suerte es porque este grupo disidente que tiene un falso Dios que hará que tu vida sea un desastre de muchas maneras. Te enseñaron de la forma más fácil el desprecio al que no piensa como tu, al que no está de tu lado, al que ve el mundo distinto.