Milagros

pan

Tomo un trozo de pan y tomo conciencia de vivir en el paraíso de los milagros. Reflexionar cuánta energía, conciencia, poder y simpleza hay en los milagros cotidianos. Abrir el grifo de la bañera y asombrarse por cuánto esfuerzo hay para que salga agua caliente. Saber que el pan que comes es producto de manos esforzadas que cosecharon el trigo, otras lo molieron, un molino -inventos y perfeccionamientos de siglos y siglos- permite que llegue al panadero, para que este pueda con sus manos, sus sueños y esperanzas, hacer el pan que hoy le pones mermelada de fresa.
En silencio, en una breve oración matinal, me asombro por la cantidad de milagros que presencio cada día y que son imperceptibles porque hemos perdido esa capacidad de asombro y de ver milagros: los zapatos que me pongo, la computadora que uso, los alimentos, la ropa, en fin… en cada elemento ha participado esa chispa, esa fuerza, ese poder llamado milagro, pues no eres capaz de visualizar todos los procesos que han intervenido para que en tu amanecer aparezca el milagro de estar bien, digno y confortable para hacer tu trabajo.
Bendecidas manos que fabricaron mi ropa, agradecidas manos que cosecharon el grano de café, infinitos sentimientos por los miles que participaron en la fabricación de cada máquina, de cada cosa que llamamos tecnología, por todo lo que nos rodea.
Agradezco a esa fuerza, a esa chispa a ese milagro que me revela que tengo todo y no necesito mas. Tengo todo, tengo todos los milagros que necesito para sentirme completamente contento y satisfecho para ahora cumplir con mi parte, y ser parte de un engranaje de milagros que nos vamos haciendo unos a otros.
Dejo de mirar lo que me falta, dejo de sentir que “nada es suficiente”, y coloco mi mirada en la dicha de sentirme en el paraíso, pues estamos aquí, nunca nos hemos ido de él. Estar en completo estado de gratitud.

Un comentario en “Milagros

  1. Mi querido Fermago he escrito en Facebook mi comentario, lo quise escribir como correo pero me salía que la contraseña no era correcta, creo que no estoy muy entendida en esto porque la vez asada ya me inscribí en tu blog, pero creo que hoy he hecho un enredo. Ahorita estoy leyendo arribita que puedo hacer clic y pegar tu dirección en mi navegador, eso voy a hacer. Un beso de la Reina, ya estoy con mi tiara… es grande y bonita, pronto volveré a usar mi corona con mucho orgullo porque tú me la pusiste. Un beso, Grazzia   Al fin encontré el Facebook el comentario y aquí va mi querido Fermago, con un fuerte abrazo!!!   Realmente me emociono cada vez que leo lo que escribes. me han corrido culebritas por todo el cuerpo de la emoción!!! y he sentido saltar mi corazón, cosa que no me pasaba hace tiempo.. Qué cierto es cuánto dices, qué poco agradecemos lo mucho, muchísimo que tenemos y cuanto nos quejamos de lo que no tenemos y que además no tiene mayor importancia. Pero sobre todo estos últimos tiempos estoy agradeciendo a Dios el Milagro de haberte encontrado y el que seas parte …tan importante de mi vida!!! Gracias a ti me siento cada vez más sana, mas consecuente (sé y tú también) que no del todo, pero hoy me siento mucho mejor que ayer y sé que mañana el Señor me regalará un hermoso día para compartir con mis amigas… pero sobre todo sintiéndome bien, por ello, una vez más, gracias del Dios de mi corazón al Dios del tuyo.

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