Cenotes, la profundidad de la Tierra

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Se parece al viajar a la profundidad de un recuerdo. Se parece al vibrar con una emoción vivida y que se vuelve indescriptible con palabras. Se parece a ese momento sagrado en que sentiste que te transformaste. Se parece a ese encuentro tierno y sublime. Se parece a esa caricia, a esa gracia, a ese temblor que deja una emoción que nos vuelve sutiles. Se parece a la belleza mas perfecta que hayas podido presenciar. Se parece a la sensación que puedes imaginar al estar en el vientre de tu madre. Se parece al suspiro de descanso cuando has descubierto algo esencial y te impresionas y te asombras de ti mismo por estar presente en ese instante.
Entrar a un Cenote se parece a la sensación de sentirte que conoces algo que nunca en tu vida habías presenciado. Estás en frente de algo tan majestuoso que te parece increíble, pero existe. Bajo el suelo de la Península de Yucatán, hay canales subterráneos de agua muy pura y dulce. En la oscuridad mas profunda que puedas imaginar, hay cavernas que conectan de alguna manera una con otra, formando un mundo interior bajo la tierra, que existe sin que tu lo percibas. Están allí: sus rocas, sus estalactitas, sus formas, su quietud. Han estado allí por mucho tiempo. Dicen que se formaron por la caída de un meteorito que levantó magma derretido y dejó atrapado un océano bajo la nueva tierra, seguramente encerrando y conservando hasta hoy todo lo que había sobre ella. Allí quedaron ciudades, vida, símbolos, templos, ciudades y todo lo que se pueda imaginar, dando paso a una nueva tierra, preservando intactos su pasado y sus lecciones.DSC09187
Quedaron cavernas en la superficie que te conectan con estas aguas subterráneas. Acá, en la Península de Yucatán, en México, hay cientos de ellos. Se llaman Cenotes (Xenote del idioma Maya ts’ono’ot: caverna con agua). Se aprecian como las entradas a un mundo subterráneo. Un mundo que no está atrapado, sino conservado para que tomemos contacto con otro estado, con otra sensación, con otra exploración de nosotros mismos y de nuestro mundo. Tal vez, la sensación de un bebé en el útero de su madre, tenga la misma sensación: un lugar muy oscuro, con formas y espacio que se llenan de agua, permite nadar libremente por cada cavidad, y cada espacio tiene su sensación que hace contacto contigo y te indica que estás vivo. Entrar a un Cenote es tener la misma sensación: ingresas al útero del a Tierra, y a través de sus aguas, muy puras, dulce y fresca, te vas conociendo a ti mismo en ese silencio que tus oídos perciben y que te obligan a callar tu mente y entregarte a la experiencia.
Mirar hacia atrás es exponerte a la belleza mas cristalina que te imaginas. Los celestes-turquesa mas puros y brillantes que tus ojos hayan podido ver, te incitan a conocer toda esta presencia y presente que te enfrenta en esta experiencia.
DSC09188Todo es tan emocionante, que las palabras sobran. Pues claro, cuando todo eso sucedió el idioma no estaba formado, y todo lo que las palabras describen es sólo lo que nosotros creemos como cierto, y no puede describir esto que estaba antes de que habláramos. Por lo tanto, sólo el asombro y las emociones pueden reconocer un lugar así. Mientras nadas, llega un momento de conexión que reconoces que tu alma se siente en un lugar conocido. Siente como si otras conciencias te hablaran, como si otras vidas estuvieran esperándote para llevarte a su profundidad. Allí están las ciudades que esperabas llenas de paz, de armonía, de quietud. Allí está ese lugar donde seguramente pertenecimos. Allí está ese mundo intraterreno que llevamos en el alma y que ahora nos plasmamos y nos dejamos llevar.
DSC09186Hay un azul precioso que está bajo nosotros. Hay un universo que ni sospechamos que está. Es el lenguaje que no nos permite trascender y transferir esta sensación. Porque tu alma nunca habló español, ni chino, ni alemán. Tu alma sólo habla este idioma de sensaciones que un Cenote te permite conocer.
Otro de los ojos del sistema de cenotes Taj MahalSales de estas cavernas distinto. Sales reflexionando ahora por las cavernas de tu interior. Sales como preguntándote dónde está la entrada a ese sagrado corazón que llevas en ti. Sales del agua y la roca confirmando que si la Tierra te regala esta experiencia, es porque en alguna parte de ti, está este túnel que te remueve de emoción y silencio. Ingresar a un Cenote también te invita a tomar contacto con el sentido que tiene el atreverse a explorarse a si mismo.

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