La retirada

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Huir es un acto heroico. Y no hay huidas malas para el atormentado y el aburrido de las rutinas, pero hay que ser valiente. Huir es el primer acto del Aprendiz. Es decidir salir de una situación para conocer otra. Y así, todos los días exploramos caminos distintos: escuchamos música nueva, conocemos desconocidos, probamos formas y métodos inexplorados, llevando en nuestro interior una causa, un sentir, “una propia verdad”, que se alimenta o se corrige, conociendo mas detalles de ti mismo. Uno huye por amor propio. Y en el error o el tormento está tu mejor maestro. Sólo desde la huida es posible volver a mirarlo sin dolor. Así nos conocemos, así nos amamos, amando la nueva ruta, amando la incertidumbre del que huye, porque el que llega a un nuevo lugar conquista con su sabiduría y su vivencia la rutina del sitio, haciendo ese intercambio: te traigo la lección de otro lugar a cambio que me des la lección de tu corazón.

“Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la senda escondida de los pocos sabios que en el mundo han sido”. Así comienza Fray Luis de León en Oda a la Vida Retirada, alabando al que Huye.
Los parques están llenos de héroes de bronce que sacrificaron su vida por una causa y se congelaron en la historia de la estatua, estancando su vivir. Sólo conocemos de él por la placa explicativa a sus pies. Pero la verdadera causa fue narrada por los que huyeron.
Huir para contar. Partir para narrar historias nuevas en pueblos nuevos. Huir para salir del tedio, la agresión o la rutina, para aprender del nuevo camino. Detrás de cada viajero hay un perseguidor que nos motiva a seguir sin mirar atrás, hay siempre una razón que se olvida y una derrota que se ignora, que permite el acto de sanar los hechos vividos, porque los que huyeron narran la experiencia y las lecciones pasadas como si fueran aprendizajes. No es comenzar de nuevo, es llevar una historia que se hace sabiduría. Tu eres el sabio que tiene lecciones y has huido de eventos que te parecieron suficiente, pero quedó tu recuerdo y tu lección, y volver a mirarlo produce la sensación de tranquilidad y paz de darte cuenta que estás parado en el lugar más a salvo que puedas estar. Huir hace que puedas apreciar que estás mas en paz que nunca. Te vuelve el mejor Sanador porque llevas la lección y la mirada en la huida y en el nuevo camino. Piensa un momento en el que fue drogadicto o fue golpeador: ha huido de su tormento y puede hacer el mágico acto de elevar los ojos a su alma y traspasar su vivencia entregando su lección y su camino.
La retirada es la forma de mirar mas de lejos, es la manera de sanar y es la manera de seguir vivo por los caminos de la vida, lleno de amor a ti mismo: el principio de todo.

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