Desde el futuro

Tendremos que limpiar muy bien nuestros espacios, nuestros objetos, nuestras colecciones y todo a lo que demos valor. Tendremos que limpiar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestra vocación de todo aquello que suene caprichoso o sea la voluntad del ego. Y te escribo desde el futuro, desde donde tengo que decirte que estás muy bien, donde vives en calma y tus ideas han encontrando un sentido donde todos los días sonríes por haber decidido ese viraje en el camino por uno lleno de sentido. Te vi la semana pasada y estabas caminando como todos los días, pero esta vez murmurabas algo mientras sonreías alguna travesura. En el futuro has llegado a una buena vida.

Te tengo que contar que ayer parecía todo tan confuso, y era cosa de limpiar para dejar atrás lo que prometiste no regresar. Eso fue importante, porque al pasado no se vuelve, y desde acá, desde el futuro, te digo que todo ese temor ante lo desconocido del camino, terminó siendo la bendición de tus asuntos, ya que insistir e insistir en lo mismo era lo que negaba al progreso y la madurez de tus pasos. Limpiaste aquel día ese libro que no habías leído, pero sabias que allí estaba la voluntad de girar rápidamente de esos asuntos que negaban todo lo que se transformaba a tu alrededor. Y se que, cuando estés acá en el futuro, recordarás que ese fue el impulso que asustó a todos a tu alrededor, y decidiste comenzar a creer en lo que puedes imaginar y sentir, pero sin los fanatismos que terminan siendo reglas para caminar en medio de la manada. En este futuro, no perteneces a nada, y esa libertad de permite decidir sentir compasión, amor, paz y verdad donde sabes que hay belleza y bienestar.

Estas letras que te escribo desde el futuro, son parte de la carta que escribirás para ti, y en aquel libro la dejarás entre sus páginas, para que la que eres en ese presente, en este momento, te recuerde que aquello que buscas, más allá de la falsa fama, de la añeja riqueza y de la mediocre compañía de algunas amistades, hay otro camino, otro lado, otro territorio, otra forma de sentir amor honesto y puro que mereces desde el momento en que decides dejar todo aquello. Y lo harás, así hoy no lo creas, porque te vi con el rostro alegre, con la satisfacción de tener ritmo y comparsa cuando todos los días están llenos de aventuras y desafíos que son sólo tuyos. Y se que dirás que el dinero, las propiedades, lo que te falta y lo que te desagrada aún no se resuelven y eso te impide decidir. Sonrío desde el futuro porque llegaste un punto donde todo llegó a un momento de desagrado tan grande, que conociste ese punto donde lo que te dijeron que era importante, dejó de valer cuando pusiste en la balanza esta otra vida que ahora tienes en el futuro. Decidiste, y eso fue la llave que abrió la puerta.

Desde acá, desde ese mañana que aún no crees, te digo con fuerza: acá estás, en este futuro trabajas con alegría, vives con satisfacción y sientes esa plenitud en tu interior, porque en los siguientes días que vives tendrás que decidir creer o no creer en tantas cosas, porque todo a tu alrededor impondrá otra versión que alcanzarás a darte cuenta que la historia que te han contado es a beneficio de quien cuenta la historia. Y decidirás tener la propia en medio de todos los que te rodean, hasta que, sin quebrar nada que dañe a los demás, tomarás tu vida y la pondrás en otro camino, en otro sentimiento, en otra madurez. Así llegaste hasta acá, al futuro que creaste y creíste. La magia está en creer.

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