Cada vez tengo más impulsos a dejar de “Hacer Algo” para “Ser alguien” que tenga la tranquilidad de vivir sintiendo, creyendo, pensando y haciendo de manera alineada con los principios y creencias que me alegran cada día. Y llegar al presente sin transar la paz de mis formas para poder transar el valor de lo que tengo para dar. He luchado por años para conseguir lo que me dijeron que me haría feliz, cuando lo que me da serenidad es saber que la incertidumbre vive fuera de mi, porque dentro tengo la certeza de lo que vale mi respeto a exigirme calidad y profundidad en cada acto que realizo. Y tengo que contarte que me ha costado mucho poder desmitificar las lecciones aprendidas acerca de la vida, porque la vida consiste en desafiarnos con lo que somos en verdad, y no se trata de triunfar con lo que parecemos o hacemos. Hice cosas que odiaba para impresionar a payasos que detesto, que me llevó a detener el ritmo y lo obvio para hablar conmigo mismo. Pedí ayuda, y recibí buenos consejos. Aprendí a usar el tiempo de pausa para buscar la autenticidad más honesta posible para Ser quien me gusta ser. Me hubiera gustado recibir de mi padre su ánimo a asumir más riesgos, que la vocación a la cautela y la previsión que sólo conduce a tener tiempo y recursos cuando no tenga fuerzas para la plenitud.
Y te cuento todo esto, porque he vivido unas semanas de reflexión profunda donde algunas puertas me dicen “no más”. El tiempo se ha acabado para algunas facilidades donde la comodidad había encontrado el regazo de la pereza, regresándome a las preguntas del por qué creo en lo que creo, y el por qué hago lo que hago. Cuando te preguntas los fundamentos de todo, comprendes los vicios, las rutinas, el vivir en automático que se acaba porque los tiempos se acaban para comenzar de otra forma. Y tuve mis silencios, mis noches largas, mi gripe que me puso a respirar en tiempos lentos donde sólo podía sentir que había una nueva creación que vivir, una nueva manera de desafiarme, un nuevo contenido que se ofrecía para volver al entusiasmo, donde sólo necesitaba coraje y riesgo, aventura y sueños, con tal de volver a conectar con un ser que soy yo mismo, que espera sentir que hay travesías que vivir y creaciones que abordar.
De alguna manera creo que todos pasamos por esto. Y son estos días donde viajamos a la profundidad de los fundamentos donde volver a preguntarse en lo que uno cree, siente, piensa y opina, con tal de transformarse en aquello que será el riesgo por el que caminaremos de aquí en adelante. La vida sin riesgo es un mapa de turista, donde hasta los asombros están calculados. La vida con riesgo es de abrir el camino del viajero, aquel que tendrá que descubrir el sendero, aquel que tendrá que preguntarse muchas veces sobre lo que está en juego, aquel que sólo tendrá que inventar el coraje que no aprendió del padre cauteloso y obediente, sino del rebelde que acostumbró a salir de lo conocido para otra vez pararse frente al viento para no repetir lo vivido, y especialmente, para crear con mayor honestidad y profundidad en las puertas que sí se abren a tiempos diferentes.
Dejo de pensar que es un asunto de suerte o fortuna. Es un asunto de profundidad con que queremos vivir. Y dejar de mentirse es abandonar las excusas del pasado para tener una narrativa que sea muy propia y auténtica de cada uno. Porque perderemos conveniencias, clientes, oportunidades y muchas cosas, para ganar valor y atrevimiento de ir por algo diferente, que aún no sabemos poner nombre, pero que volverá a llenarnos de ganas y ánimo para levantarnos y anudar los zapatos cada mañana. Y no tiene que parecerse a lo que hace alguien. Tiene que parecerse a nosotros mismos, porque al final de todo, lo que hacemos es lo que somos. Y no somos un oficio, una profesión, una disciplina. Somos humanos con fascinaciones que en nuestro tiempo libre dedicamos con pasión para luego volver a las rutinas que permiten vivir con placer y plenitud.

Me gusta mantener conversaciones por email con quienes quieran compartir sus experiencias, sus opiniones, sus puntos de vista. Mi email está abierto farayaurquiza@gmail.com