Decidir

Decidir es separar lo útil de lo ajeno, es marcar una frontera a lo que creeremos separado de lo que ya no creeremos. Es entender que hay un antes y un después cuando aceptamos una renovada posición, sin importar el actuar y las consecuencias de los demás con respecto a lo que determinamos. Porque decidimos para tener calma y certeza, que al comienzo puede traer llanto, lamento, nostalgia y tristeza, como un rito de despedida de lo que ya no es para nosotros. Pero dará coraje el descubrir que la certeza no es un estado externo porque no cambia mucho lo que nos rodea, sino que la transformación va por dentro al saber que la calma que lleva nuestra conciencia, comprende que lo anterior no pertenece al presente, porque el presente sólo pertenece a la certeza actual.

Decidir es algo tan profundo que no tiene que ser producto de una o varias razones, sino de una o varias emociones que deciden por la calma. Podríamos perder mucho o poco, pero ganamos honestidad y serenidad sin tener que sostener lo que ya no es. Podríamos estar decidiendo abandonar lo prometido cuando decidimos por el vacío y la ceguera del mañana, pero nuestras promesas anteriores sólo lo eran en el contexto anterior. No renovamos ni confirmamos el ayer, sino que decidimos por nosotros en los alegres mañanas. Porque decidir es elegir lo que hemos soñado de nosotros, aprendiendo que primero es lo que imaginamos con todos sus defectos y sus adversidades, para luego desafiarnos en la motivante decisión.

Hay quienes llevan el pasado en la espalda, lamentándose por el presente que no se parece al ayer. Hay quienes niegan el progreso por lo seguro y conocido de lo anterior. Hay quienes buscan la juventud perdida, la fuerza abandonada, la belleza, la destreza y la frescura de tiempos cuando sólo éramos promesas. Pero ha llegado el momento de ser honestos y comprender que dejamos de ser los atractivos, los fuertes, los poderosos, los rotundos revolucionarios, siendo hoy los reflexivos, llenos de experiencias al servicio de la creación de mañana. Y decidir hoy es dejar de justificarnos para volver a aprender y saber que permitimos a otros decidir por ellos, especialmente los que tomarán el futuro con sus manos. Mientras estamos en otros lugares que decidimos ayer. Porque el hoy fue decidido en el pasado, para aprender que el mañana se decide hoy.

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