Siempre el tesoro está lejos

En estos días, lejos viene a ser sinónimo a aquello que se vuelve difícil su acceso. Y podemos estar acompañados por amistades o seres queridos, pero estamos lejos porque ninguno sabe llegar al destino de nuestros pensamientos y sentimientos. Podemos estar luchando por alcanzar resultados imposibles, y darnos cuenta que estamos lejos de rozar la fama y la codicia. Y posiblemente, cuando damos una mirada al mundo en este momento, aparece que estamos lejos de todo lo que deseamos, pero estamos cerca de lo que se vuelve incierto. Aquí, donde vive la palabra Lejos, recordamos cosas impensables para occidente: la internet limitada, el calor extremo, el escaso y justo comercio antiguo con horario de siesta. La vida en este lugar llamado Lejos, nos acerca a aquello olvidado del pasado, y que su proximidad nos remite al contacto con los antecedentes previos de todo esto, y que permite volver a ordenar las líneas del tiempo, lejos de la conveniencia y cercano a la revelación. Por eso las empresas se van de retiro en busca de nuevos objetivos. Por eso, los artistas y espirituales que buscan reflexiones profundas y diferentes, se retiran a lugares lejanos. Todos nos vamos lejos para encontrarnos con lo perdido, como también, encontrarnos con nosotros mismos.

Este trabajo de retirarse, puede ser visto como poco productivo y rentable, pues detenemos nuestra vida para ir en busca de lo que no se podrá medir después. Pero es la única forma de volver a construir una línea para entender por qué llegamos a creer lo que creemos y por qué insistimos en mentirnos vehementemente. Todo lo que hacemos hoy lo decidimos ayer. Y es común olvidar lo indefinido y lo poco determinante de nuestro ayer, siendo fácil culpar a otros a la mala suerte los designios del presente. En la distancia de lo Lejos, podemos ver todo más ampliado y conectar puntos que fueron los antecedentes de todo. Y hay quienes se equivocan creyendo que es una fascinación torturante  de la melancolía, porque suele ser el encuentro con lo que llega a su fin. Lo Lejos nos acerca a la realidad, a la única versión posible, y nos permite agradecer todo lo que nos ha traído hasta acá, guardarlo con cariño para los recuerdos del pasado, y dibujar lo que viviremos gracias a lo previo.

Aquí, Lejos de todo, también aparecen historias que nos inspiran, permitiendo entender que hay otros que caminan por la misma lejanía -aquel estado donde seremos incomprendidos-, pero rodeados de relatos que nos devuelven el sentido. En esas conversaciones con desconocidos, florecen ideas, pensamientos, ejemplos y ambiciones que nos devuelven al camino perdido. Claro que sí, porque para lo distinto y nuevo, nuevos y diferentes. También encontramos historias fascinantes, leyendas de libros prohibidos. Hablan de fortificaciones, castillos de defensa, ciudades centenarias que existen hasta estos días y que cuidaron y defendieron algo, donde sus habitantes se quedaban por alguna razón. Y qué mágica es la respuesta de la palabra Lejos en estos trozos de la historia, cuando aprendemos que las civilizaciones se construyen de creencias y no de evidencias, ni riquezas, ni seguridades. Finalmente nadie cuida la fortuna, porque hoy puede valer y mañana no. Se cuida lo esencial que nos hace sentir en el lado correcto y trascendente de la vivencia, donde serán nuestras ideas, sentimientos, ideales y creencias las que valen la pena defenderlas. Querrán arrebatarte aquello que sólo nosotros hemos encontrado. Y nos rodearemos de codiciosos y envidiosos que nunca podrán arrebatar la riqueza que hemos encontrado en lo Lejos. Nunca podrán aprender lo vivido en viajes y visitas llenas de compromiso con lo fascinante. Porque hay que decirlo fuerte y claro: la sabiduría no se alcanza en viajes de turismo, sino en aquellos donde los viajeros se pierden en sus mapas y sus descubrimientos, regresando distintos, pues la riqueza es la distinción de haber encontrado lo que nadie podrá saber del todo, enfrentando a los que aún aseguran volverse sabios y poderosos en cursos de fin de semana. Toda la riqueza más valiosa, más sagrada, más brillante, siempre queda lejos, más allá del mapa que te guía.Me encantará leer tus comentarios.

Puedes escribirme a farayaurquiza@gmail.com