Agosto a la vista

Mientras a nuestro alrededor hay ganas de evadir entrando en lo superfluo, agosto nos desafía para ir contra el viento, en ves de mirar a otro lado, somos obligados a mirar al centro de los conflictos. Nadie quiere la desobediencia y la destrucción, porque ya sabemos que eso aumenta el tamaño de nuestros problemas. Pero tenemos que entender que la desobediencia es el lema de los conquistadores que han salido de la caja, lo que se vuelve una paradoja. Agosto nos propulsa a querer saber que vamos hacia un lugar. Pero, para tener un punto de referencia en nuestro entender, tendremos que encontrar ese punto medio, que a su vez, haga de foco, porque está a un lado la rebeldía y al otro la pereza, a un lado la destrucción para romper barreras, y al otro la defensa de lo que sentimos amenaza. Al centro, nuestra reflexión de la conquista en un punto, una sola emoción y sensación.

La trampa de Agosto es creer que vamos detrás de una cosa. No es una cosa. Vamos detrás de una sensación, una emoción, una conexión, una evolución, un estado para mirar con Claridad. Es el mayor premio y a su vez, el mejor regalo el tener claridad. Tendremos que desafiarnos en el actuar.

A nuestro alrededor, escuchamos muchas voces queriendo justificar y argumentar lo que tenemos que creer y hacer, cuando lo que creemos y hacemos responde a nuestro foco. La manada va hacia donde no vamos. El pastor creyendo que dirige la manada, cree que somos obedientes. A esta altura, aprendimos que nuestro reino está en otro libro y en otros mapas, y que quienes se aferran a una tradición, siempre están en la frontera más lejana de cualquier reino, y no en el centro, porque si observamos bien, los centros de todo tipo (económicos, tecnológicos, religiosos, intelectuales, legales, políticos y sociales), están en plena transformación radical. Y la tarea de estos días es tener claridad de ese punto focal, que es una sensación, y no un objeto. Y no vayamos a creer que tenemos que ir hacia donde está el dinero, porque quien desea dinero sólo obtiene desilusiones. ¿Entiendes por qué las personas con carencias juegan a la Lotería? Lo hacen porque sueñan con dinero, y sólo llegan desilusiones para animarse a jugar nuevamente, porque ese es el negocio de la desilución: crear la ilusión que mañana ganarás, mientras pierdes en el hoy.

Quienes aprendieron a vivir en la plenitud de su momento, aprendieron que la Lotería es una sensación, el gran premio es un estado de realización interior, una particular y determinada forma de entender, decidir y actuar. Allí abandonamos la manada por un camino propio, haciendo del gran premio una conquista del cómo vivimos y viviremos, donde sólo encontramos tranquilidad para decidir y levantar la mirada.

Agosto es eso. La conciencia que llevamos mucho tiempo caminando un camino que creemos nos lleva a una cosa, cuando el camino sólo nos hace caminar. Y Agosto nos revela otro camino, que tendrás que decidir creer o no. El dinero está después de la sensación. Y es más, cuando conquistas sensaciones, pensamientos, formas de vida, de consumir, de interactuar, el dinero llega por consecuencia sin que seamos totalmente conscientes de ello. Pero en esto, los grandes poderes ven un gran peligro porque podrías dejar de consumir. Y cuando dejas de hacerlo, las industrias resienten la baja del consumo, teniendo que decidir achicar sus líneas de producción, porque tu y unos cuántos, hemos encontrado otra forma de proveernos, o simplemente, hemos salido del modelo del consumo innecesario, ya entrando en las lineas esencialistas, donde consumiremos lo esencial, pero con mayor calidad. Dirán que estamos en el lado equivocado de la historia, porque el lado correcto es el estrés, el esfuerzo desmedido, el agotamiento, la competencia y la guerra contra quien nos han dicho que está del otro lado, haciéndote creer que tienes que estar con «los buenos contra los malos».

Agosto trae amores y sentimientos más maduros que nos lleva a preguntas que no tienen respuestas. Esas son las verdaderas preguntas, las que se pronuncian y sólo ofrecen voluntad o impulso a realizar y realizarnos. De esas, el amor permite llevar lo apasionante a los detalles. Al final, Agosto es de detalles, de rincones en el plan donde actuamos sobre una decisión. Y antes de todo eso, Agosto nos pide que sepamos ver la Claridad. No es la certeza, porque no existe, no es lo seguro, porque nunca estaremos allí. La Claridad es ese punto donde por sobre nuestros demonios y tentaciones, sabremos caminar a ese estado, a esa emoción, a esa plenitud, con temple de que dentro llevamos nuestros argumentos, fundamentos, versiones y creencias que cada día nos acercan más hacia lo más auténtico de nosotros.

Vamos a necesitar algo de espiritualidad, porque Agosto nos sorprenderá con algunos hechos en el gran mundo que se parecen al pequeño mundo. Otra vez la gitación social promete revoluciones, que muchas fracasarán porque un acto revolucionario, primero necesita un sueño posible, donde los revolucionarios hayan soñado primero el lugar que conquistarán en el futuro, antes de dar el paso a la revolución. Pero tendremos revoluciones, agitación social, que no es más que un reclamo a algo que nos prohiben ponerle nombre, porque si tuviera nombre, sabríamos qué es lo que no queremos, para luchar por lo que sí queremos. Harán lo posible por decirte que la represión será máxima a quien muestre su descontento, pero no podremos escuchar claramente cuál es el descontento. Ese es el trabajo de Agosto, vivir esa reflexión espiritual muy íntima para llegar a esa claridad de saber nombrar lo que no queremos, para ponerle nombre a lo que sí queremos. Necesitaremos entender que todo se está ordenando en nuevas creencias, algunas muy metafísicas, donde la amenaza es quedar en el lugar equivocado de la historia. La espiritualidad no es el ritual necesariamente, aunque se compone de rituales de convicción y silencio para permitir hablar a la intuición. Ya iremos descubriendo que hay un nuevo lenguaje, uno muy antiguo, que no tiene palabras, tiene gestos, geometrías, luces y colores que alimentan la intuición, así como vemos en los sueños, donde creemos que hablamos, pero no hablamos. Agosto te necesitará con disposición a volver a construir tu propia espiritualidad. No la muestres ni la enseñes a otros, porque lo espiritual no es un teatro ni una selfie, sino es nuestro propio teatro donde sólo nos emocionamos a nosotros mismos.

Agosto, con todo esto, puede que te invite a resolver con irreverencia lo que no tiene otra solución que la irreverencia. Y podríamos hacer un viaje de dos días sólo para hacer una pregunta. Y podríamos fracasar al no obtener la respuesta que queremos, pero seremos triunfadores al saber que esa negación, esa frustración, esa desolación nos regala el trofeo de la claridad. Y ahora sabremos qué sentir, qué decidir, y qué construir para nosotros, que sea tan propio, que tomará un tiempo largo para ir hacia eso que nos devuelva el sentir del presente. Porque la abundancia, esa sensación de que nada falta y nada sobra, es un sentir que a veces se llena de dinero, y otras veces se llena de vivencias. Sabremos entender que hay quienes son muy pobres, pero muy pobres, que sólo tienen dinero.

Agosto es aquel paisaje donde hay dos caminos: el obvio, que seguirán algunos; y el propio, que seguiremos los que nos comprometemos con nosotros mismos.

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