Descansar

Si sientes cansancio, detente. Descansar es al final mucho más productivo que el insistir porque destruye la motivación inicial, y a pesar de haber aprendido en otros tiempos que el cansancio es sinónimo de progreso, es justamente lo contrario. Porque el progreso es la sensación de alcanzar ambiciones y sueños que llevamos dentro, y no es agotarse por misiones que sólo tiene significado para otro. Notamos que el cansancio pone de mal humor, dispone la discusión y la poca tolerancia, y sobretodo, genera aquella sensación de incomprensión, porque cuando estamos exhaustos creemos que todos los demás lo notarán y harán algo por nosotros. Y es todo lo contrario, el cansancio quita energía para compartir con los que esperan para disfrutar.

Si sientes cansancio, detente. Sólo de a pocos construimos la grandeza. Ningún árbol nació ayer, y toda obra se hace de trozos que encajan porque hubo disposición de equipo o de etapas lógicas y con sentido de orden. Cuando hay cansancio, la distracción repone, la belleza energiza, la fe anima y el cariño cura la sensibilidad que nos abruma. Y cuando nos reunimos con otros cansados, nos volvemos intolerantes, donde uno ganará y otros perderán, haciendo que el cansancio disponga el error, la discusión, la permisión de las fallas, y sobretodo, la frustración que es una de las razones principales por las que aparecen perversos pensamientos perjudiciales al creer que el error puede ser una excelente venganza. Y eso lleva a perjuicios mayores, sabotajes y confusiones de alto costo emocional, material y espiritual, donde la melancolía, la depresión y la sensación de soledad, hace que abandonemos nuestras motivaciones iniciales.

Por eso, cuando llega el cansancio, descansa. Descansar nos vuelve a ordenar el sentido profundo que nos mueve al esfuerzo. Las pausas permiten entender que todo esfuerzo nos acerca a una ambición mayor. Y al contrario, el exigir extremos perjudica el sistema al que estamos colaborando, provocando enojos, perturbaciones, revoluciones y agresiones innecesarias, porque podemos creer en el supuesto que quien exige con vehemencia se burla, ironiza, “o se aprovecha para si” del momento de cansancio para sacar ventaja.

Ya conocemos aquello de “quien crea conflictos es porque quiere poder o atención”. Y el cansar a los demás, el saber que el cansancio está dentro de nuestros asuntos, puede llevar a crear conflictos porque falsamente aprendimos que el cansancio es bueno, porque sólo es bueno para quien quiere gobernar o manipular cualquier asunto, al prometer que el bienestar está después. Y no es así, justamente nos motivamos desde el bienestar, y el cansancio destruye toda ilusión, vocación, motivación, sentimiento y fe.