Eternidad y Dignidad

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¿Se imaginan que los dioses perciban la Tierra como una cárcel de castigo, sufrimiento o dolor? No es así, sino que hasta el momento y en todo momento, la realidad está poblada de tanta belleza, gratitud y abundancia que, siendo similar, el universo debe ser lo mismo de otra manera. Y lo que es finito en un lugar, es eterno en el otro como una expresión de un complemento que nos completa. Hay un más allá en el más acá. Como una balanza, lo que pones a un lado equivale al otro, y no necesariamente en su opuesto, sino en su complementario. Así, el día nos parece hermoso en la quietud de la noche, o el descanso nocturno es necesario en las actividades cotidianas. La sombra es por exceso de luz. La derecha es por la izquierda. Y así una infinidad de cosas como el arriba está allí porque existe un abajo de tus pies. Viniste a disfrutar de la maravilla de vivir en medio de paisajes tan variados, de culturas tan diversas y de historias que confirman la creencia de soñar, que para que el universo eterno pueda manifestarse, es necesario entender la dignidad como pilar de tu vivir en esta Tierra.
A través de repetir los detalles del sentimiento espiritual del universo, sientes la eternidad en la Tierra para recibir su bendición. Te hace sentir la obligación de poner dignidad a la vida. La dignidad no es el lujo o los excesos para representar el poder que tienes para acumular riquezas, sino que la dignidad es la manera de cómo encontramos paz y plenitud al sentir que todo está dispuesto para que puedas vivir en satisfacción, agrado, descanso y motivación. La dignidad es eso que permite que en tu entorno directo y cercano haya belleza, no importando las condiciones ni los resultados. Así un sinfín de detalles como el aseo personal, la comodidad de leer con buena luz, la sensación de abrigo en el invierno y el caminar con comodidad y seguridad en tus zapatos confortables, van construyendo en la Tierra el acceso a la eternidad en el cielo. Así reproduces lo eterno al dejar de cargar la incomodidad, el frío, la ignorancia, la fealdad, la pobreza y tantas cosas que aceptas por falsas humildades. El universo te quiere digno, y digno es que puedas reconocer lo bondadoso, lo cómodo, lo armónico, lo servicial, lo bello y lo posible como algo que te pertenece o que tienes derecho a acceder con tu voluntad. Para el universo, el fracaso es que no lo intentes, que no te obligues a vivir en plenitud, que no te permitas acceder a la dicha de estar vivo, de estar presente, de estar pleno.

(Arcano menor 9 de oros, de mi colección privada del mazo Tarot Dorado del Renacimiento, interpretación de Jo Dworkin, año 2004, Milan, Italia)

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