Semana del 25 al 31 de Agosto

Junto a la edad, siempre aumenta el precio de nuestros juguetes. Y es una semana para evaluar el precio que estamos pagando por lo que creemos que nos anima, y por tanto, creemos que es vital para nuestra vida. Y otra vez estamos en esto de que no todo es bueno y no todo es malo, sino que pareciera que estamos gobernados por las pasiones y emociones y dejamos de lado lo relevante que necesitamos abordar. Es una semana para entender que tuvimos una educación para consumir y no para invertir. No fuimos preparados para tener, sino para vivir en una sensación de escasez, con tal de asegurar que consumamos en nombre de la alegría, cuando en verdad, puede que lleguemos a la conclusión que los dilemas no se resuelven comprando cosas o servicios, sino que disminuyen cuando dejamos de comprar o consumir aquellos excesos. Y no es la melancolía ni la tristeza, ni el pasado ni lo vivido lo que nos repara y nos anima, sino que es el presente que nos invita a cambiar la percepción para entender que tenemos tantas cosas, tantos poderes, talentos, sentimientos y pensamientos, que tendremos que elegir entre la nostalgia o la concentración que permita elegir una actitud para avanzar hacia nuestras ambiciones. Son días donde necesitamos volver a poner los pies en la tierra, y desde la tierra, volver a soñar para mirar el camino. Tal vez no necesitamos más cosas, porque con las que tenemos podemos construir cosas maravillosas, pero hay que dedicarse. Y la dedicación es cuando ponemos mesura y usamos la fuerza para nuestra abundancia. Estas emociones hacen que en el mundo de los sentimientos tengamos días apasionados, intentando resolver la pregunta acerca de si es amor o sólo momentos mágicos. Nada es tan absoluto, pero volver a la sensatez es entender que el amor es admirar a la otra persona y no conectar con la pasión desenfrenada. El trabajo está amenazado por torpezas y pérdidas, distracciones e incumplimientos debido a tener la cabeza insistiendo en sentir pasión en vez de sensatez. Por eso, se esperan días de rabias y furias inesperadas, gastos innecesarios, pérdidas o roturas de objetos debido al descuido de lo importante. Y a su vez, son días donde los sentimientos hablan con la verdad, y las verdades duelen cuando son contrarias a nuestras conveniencias. Y tal vez lo más importante, es darnos cuenta que la pasión otra vez nos hace creer que sentimos, cuando en verdad la pasión es una forma de consumir lo que nos ciega, nos limita, nos devuelve al estado de no comprender que para crecer, hay que detenerse y conectarse con lo que no se compra, con lo que no se desea, con lo que no se perturba, para que una vez que nos conectemos con lo esencial de lo que somos, entendamos que somos capaces de invertir tiempo y fuerza, y tal vez no dinero, para dedicarnos a lo que somos llamados desde las ganas y la ambición. Es fácil perderse, especialmente cuando nadie nos dijo que la vida no era comprar para vivir, sino que vamos descubriendo que la vida es vivir en la mesura para caminar livianos por un gran camino, y tal vez ahorrar mucho, no para comprar juguetes, sino para invertir en talento y ambición que ayuden a otros a descubrir que el asunto no es tener, sino Ser.

Hay tantos detalles y más por saber en el nivel Suscriptor.