Semana del 28 de Julio al 3 de Agosto


Es muy importante lo que vamos creyendo esta semana, lo que sentimos e intuimos. Porque hay una curiosa cólera que despierta. Me gustaría que pudieras leer con más profundidad en el nivel suscriptor, pero de lo poco que puedo explicarte en forma gratuita es que tienes que saber que trae buenos resultados el defendernos en una lucha donde siempre intentamos ser cuidadosos con los que nos rodean. Pero defenderse es un acto que responde a un ataque. Puede ser que nadie nos amenace, y que las amenazas sean producto de fantasías que nacen dentro de nosotros y que creemos como reales, haciendo que busquemos pleitos gratuitos a nuestro alrededor. Puede ser también el momento de defendernos realmente de quien nos fastidia. Una parte perderemos porque no nos pertenece, pero ganaremos otra que dará ganancias. Al final, es una semana para comprender que nos atacan porque nuestra transformación es inminente, y creamos envidias ante los caminos decididos. También puede ser que estamos estancados porque nos quedamos peleando internamente contra alguien que en verdad no nos importa. La cosa es que tomamos las armas que tenemos y nos ponemos en acción de la defensa para ir al cuidado de lo que es propio. Nos defenderemos porque estamos heridos, y queremos cerrar lo que nos duele o lo que pesa. Nos lastima la carencia de sentimientos y posibilidades materiales, la misma miseria del no avanzar, de dejar pasar por falta de energía, y comenzamos por romper con atrevimiento y confianza lo que nos limita. Nadie tiene que entender nuestra causa, pero vamos por aquello que nos hace crecer, nos trae abundancia, por renovar relaciones, por volver a revisar la lista de amistades. Sin usar la crueldad, usamos el ímpetu como declaración personal: “quiero esto, deseo aquello, busco eso, conquistaré aquel sueño y ambición con lo que tengo y no con lo que espero que llegue a mi”.

Puedes ir por más profundidad en el nivel suscriptor en esta semana importante y clave

Es una semana de potencia y de despertar desde una posible rabia o actitud intolerante. Ya es tiempo de limpiar y limpiarse para caminar nuevamente por algo más propio y donde mostremos nuestro coraje. Al final, se trata de sanar las heridas del pasado, aquellas que son dolor o anécdotas, para que dejen de ser recuerdos que nos remecen. Y esto es en serio cuando se aborda esta manera de sanar usando la fuerza y la cólera propia para construir ese peldaño de la vida que merecemos y soñamos. No todos pueden conectarse con esa fuerza. Se requiere cansancio y hastío, y no necesidad o miedo. Algunos ya no tienen fuerzas y creen que todos les deben algo. Allá ellos. Nosotros estamos conectados con el cansancio de lo mismo, el tedio de la espera y sobretodo, la melancolía de lo que no llega. Ahora nos levantamos a construir y enseñarle al mundo lo que somos y tenemos. Menos promesas y más actos.