Semana del 14 al 20 de Julio

¿Y si esta vez fuéramos desobedientes? El orden sólo nos conduce, y la desobediencia explora, como si el orden fuera un destino luego de la confusión del caminar fuera de la caja, donde aprendimos otras leyes, otras reglas, otras habilidades y otras razones que nos dan madurez. El orden sólo permite encontrar puntos de referencia para saber dónde estamos, cuando sabemos dónde estamos, haciendo que la desobediencia sea una tentación para entender que, hicimos lo que nos dijeron, creímos lo que nos enseñaron, amamos para parecernos, y fuimos convenidos cuando creímos progresar; para sólo conocer la guerra y el conflicto como método para volvernos soberanos de algo que no es propio, pero luce para otros. Y son días donde podríamos calcular el romper las reglas, no para destruir, sino para intentar caminos nuevos, desconocidos y abundantes, donde las alternativas en lo mismo nos llevan a lo mismo. Pero saliendo de lo predecible, podríamos encontrarnos hábiles en nuevos talentos, rentables y provechosos ante lo que nos gusta hacer. Cuidado con buscar el drama para sentirnos importantes. Hay una delgada línea entre la valentía y la búsqueda de atención. Y hoy necesitamos del coraje, pues la quietud, la espera, la flaqueza de nuestras virtudes son sólo creencias para quedarse en la nostalgia de lo que no se arreglará, no evolucionará, no florecerá. La abundancia como los sentimientos, cuando están fuera de la obediencia, aparecen nuevas emociones y nuevos sueños, como también, reviven las sensaciones que se parecen más a nuestro gusto y gozo, y no a los gustos de una moda que sólo le gusta que gastemos para parecernos a quien en verdad no conocemos bien.

Hay más profundidad en el nivel suscriptores

Son días para comprender que la obediencia que proponía lo seguro se está transformando en lo más incierto, haciendo del que ha sido desobediente el que hoy tenga el ritmo y la certeza de buscar y buscarse todos los días. Esa certeza de hacer para sí mismo la regla de todo, hace que, cuando conocemos bien el quiénes somos y qué deseamos, el camino se transforma en senderos más sólidos, más amables y generosos, para llegar al nuevo orden a través de la desobediencia inicial. Dejaremos atrás a los anteriores, a los que nos acompañaron, a los que fueron fundamentales, para encontrarnos con otros, con quienes comprenderemos  que las reglas se rompen para invitarnos a atrevernos a ser desfachatados y orgullosos de nuestras confusiones que usamos para movernos de lo que nos estanca y empobrece cada día más hacia lo que nos alegra y nos hace crecer. Es en la desobediencia donde están los nuevos y mejores trabajos, donde están las habilidades que nos llevan a ser expertos. Es allí, fuera de las reglas donde el atrevimiento conoce el amar con el corazón vivo y desbocado que busca saciar la sed de tormentos que sólo eran nuestra obediencia intentando lo que de ayer, cuando el hoy nos remece hacia el futuro. Es hacia delante donde está lo que soñamos y no en el pasado que no cambiará. Sanaremos y dejaremos los dolores de ayer cuando dejemos de ser y hacer lo de siempre, y sin arrepentirnos, la herida que vive en nuestro interior dejará de deleitarse en nostalgias para ser los protagonistas de la desobediencia que esta vez elige la desobediencia para llegar a aquello tan nuevo, que coincidiremos con otros que vivirán lo nuevo que está por nacer. Habrán despedidas. Habrán lejanías necesarias que dicen que ya no somos aquellos que regresarán, sino que seremos los que vamos sin saber hacia dónde, para encontrarnos con nuevas máquinas, nuevas amistades, nuevas fortunas y sobretodo, nuevas esencias, porque nada de esto sería si no tenemos nuestra convicción de que somos los que somos, y amamos lo que amamos.