Días para confiar extrañamente en todo lo que nos rodea, con un cierto positivismo que demostramos al permitir sin mucha importancia, pero que a su vez, surge una cierta curiosidad. Se vuelve un gran momento para hablar lo que tenemos que decir de manera ordenada y simple, no buscando el castigo ni el enojo, sino encontrando aquel apoyo para dar un paso más. Esto tiene su aspecto contrario al normalizar lo que antes nos generaba dolor, temor o asombro, haciendo a su vez de días donde hay una especie de falta de emociones candentes que le den sabor a la vida. Sin embargo, tenemos mucho de qué emocionarnos pero nos dejamos llevar por esa indolencia que nos quita sensibilidad y aprecio. Necesitamos unos minutos más para evaluar los peligros de algunas propuestas o sentimientos, porque el entusiasmo desmedido puede darnos la ceguera como condición. También, si nos esforzamos en nombre del progreso personal, es una semana para dar pasos concretos, justamente en comprender que nos vamos quedando solos en el escenario de las rutinas al ya sentir la transformación del ambiente a nuestro alrededor. Incluso, podemos estar viviendo momentos tormentosos, y sin embargo todo nos dice que algo ha llegado a su final para dar paso a una nueva manera de creer, ser y hacer. Son días donde cada discusión lucha contra los prejuicios de quien ha querido comprar una historia por sobre los testimonios y las evidencias. Tal vez no es el momento de hacer aclaraciones, sino más bien por mitad del mes, donde lo que vuela tiene que volar y lo que pesa tiene que quedar enterrado. Como son tiempos lentos, lo lento hace que cada cosa se sepárele una u otra cosa. No quedaremos en la misma posición ni en el mismo lugar, a excepción que seamos tercos e insistamos en ser lo que fuimos en el pasado, llenándonos de recuerdos que no interesan realmente.

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