Semana de algunas sonrisas en medio de tanta información, que pareciera nos vamos volviendo indolentes a la confusión y el dolor, para ver con ironía o cierta gracia los asuntos que nos son importantes. Significa que vamos entrando con más comodidad a tiempos veloces, haciendo del final de año un tiempo de ver lo que llena y alegra en forma íntima y privada por sobre lo que abruma en nuestro alrededor. Esto hace sentir que el dinero está de nuestro lado, como también algunos actos de suerte que nos conecta con lo abundante. La propuesta interior de vivir un final de año más leve y sin tanta seriedad ayuda a vernos en el futuro cercana a la realización. Los sentimientos entienden que no todo es tan absoluto, dándonos poco de lo que deseamos mucho, como mucho de lo que quisimos en el pasado. Pero cuidado con caer en la tentación de revivir los absolutismos de ayer. Al hoy, los sentimientos llegan o aparecen con aceptación de lo posible. Por otra parte, hay exceso de información confusa, donde perdemos la capacidad de saber qué es fidedigno y qué tiene la intención de esconder asuntos para interés de quien las dice. ¿En qué creemos de verdad? Creer no es desear. Creer es aquello por lo que caminamos y avanzamos. Creer no es un supuesto, es una certeza interior que termina volviéndose fundamental en nuestro interior, ya sea en el determinar dónde estamos y comprender que esa propiedad va hacia otra certeza interior. Creer es un sentimiento y no un conjunto de hechos que hace un balance de cualidades. Esto es importante esta semana para entender que saber Ser con propiedad, determina la fortuna de saber Hacer, decidiendo lo que nos es propio, dejando de mirar con dolor o tormento lo que no es propio. Esto no es para tener voz en la imposición de nuestras verdades, sino para compartir nuestras diferencias con otros que, a pesar de caminar sobre otras cosas, alegrarnos de poder entendernos. Quien no quiere compartir y se ofusca ante la oposición, sólo habla de la necesidad de importancia y de confirmación que, su inflexibilidad y su destreza en crear oposiciones, nos enseña lo que falta. Y con respeto, sabremos escuchar a quien impone, o enérgicamente, contradice con tormento para saber que sólo la ternura y la belleza permite el entendimiento. Hay quienes sólo necesitan una sonrisa en medio de tanta descripción catastrófica. Mucho drama cuando se trata de hacer la vida más leve, pero no menos profunda.

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