Podríamos pasar los días de esta semana mirando los obstáculos y las objeciones a planes, sentimientos y la vida en general. Si bien no es tiempo de pobreza, es tiempo de recibir pausadamente la cosecha a nuestras actividades. También son tiempos de conversaciones profundas de sentimientos y amor, donde la amistad, la lealtad sentimental y la admiración en la vida real se vuelven relevantes en nuestras relaciones. Pero todo esto, no será como queremos, sino a un ritmo y condiciones diferentes que, si estamos en el plano de la desesperación de querer todo en forma inmediata, la ansiedad podría terminar de arruinar lo que demora en formarse.
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Es tiempo para personas que han sabido madurar el temple y la danza lenta de las decisiones, que no son las propias necesariamente, sino muchas veces la de los demás, que demoran en pedir disculpas, en comprometerse, en valorar o en emprender hacia progresos y sueños. En medio de todo esto, seguimos notando la realidad intentando sembrar el miedo y la guerra de todo tipo, tal vez por cansancio y frustración, pero también por la pérdida de los límites de la ambición y el poder. Tal vez ese “hasta dónde” tenemos que llegar como humanidad para comprender que tocamos fondo, lo notemos en nuestros pequeños mundos, viendo la frustración, el enojo, la venganza, la traición y la desobediente agitación en nuestras familias, en nuestros barrios o en nuestros lugares de actividades, porque secretamente estamos aprendiendo a negar al que es diferente con tal de resistir nuestras creencias, buscando la pureza de nuestro grupo. Discriminación, exclusión, negación y desorden explican el que vamos creyendo falsamente que las diferencias son la causa de nuestros obstáculos en nuestras conveniencias. Tal vez seamos nosotros los que caminamos por la negación y la tenacidad de la rencilla y el enojo, como queriendo sacar de nuestro interior una frustración y una terquedad. Esto hace que sean tiempos para suponer demasiado, al punto de distorsionar las creencias y la realidad, llevando a tomar erradas decisiones. Suponer hoy se vuelve el principal enemigo y mal consejero, porque la voz interior nos incita a gastar lo que no debemos, a decir lo imprudente, a declarar lo falso y a destruir lo estable, sólo porque creemos en una versión equivocada. Buscamos que nos quieran. Buscamos que nos aplaudan, nos reconozcan, como síntomas de mala educación de tiempos donde miles te marcaban Like en tus redes sociales, y hoy sufres el síndrome de abstinencia, declarando al resto como ignorantes y falsos, cuando puede ser todo lo contrario, ya que tal vez, estos días nos demos cuenta que nosotros hemos construido nuestras falsedad como defensa pero que hoy no nos representa, y estamos enojados, muy enojados, buscando la esencia y el sentido auténtico de la vida extraviada.

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