Semana del 23 al 29 de Septiembre

Tiempo para darse cuenta que cuando nos enojamos con todo, es espejo del enojo con nosotros mismos, creando frustración y procrastinación. Pero también, el buen trato y la manera amable como nos cuidamos y nos hablamos interiormente, es la manera como tratamos a todo lo que nos rodea. Todo el asunto en estos días tiene que ver con la honestidad y la autenticidad con que llevamos la relación con quienes queremos, con quienes trabajamos y con quienes nos dan valor y profundidad, sintiendo que nuestro interior también necesita poner final a discusiones y acusaciones internas que no conducen a nada. Son tiempos para darnos cuenta que mantenemos amistades que arrastran diferencias fundamentales de valores y profundidad, dándonos cuenta que las nuevas amistades y nuevas alianzas tienen aquello que, en el fondo, revelamos como cierto. Son días muy sensibles y para tomar todo como personal, ya que la inestabilidad de algunas personas puede entender algo errado o tener un juicio equivocado con respecto a las noticias y mensajes. Podemos ser nosotros que explotemos o exijamos algo que nos merecemos y no lo hemos podido alcanzar. Por lo mismo, ponemos en cuestión la libertad para sentirnos con voluntad y tranquilidad de volver a entusiasmarnos con nuestras ambiciones. El dinero y las ganancias están a nuestra espera, con la condición de que el sentido profundo de nuestra abundancia sea poder crecer y crear puertas para sentir que dejamos atrás un momento de nuestra actividad para pasar a otra. El ahorro no provoca abundancia. La abundancia sólo se conecta con la creación de lo nuevo que ofrece beneficios a partir de nuestro talento que se pone al servicio. Tanto el amor, como el dinero, las amistades y nuestra vida interior, están interrelacionadas, porque todo tiene en común el cómo nos relacionamos con nosotros mismos y llega el momento de poder ver con claridad. Esto puede ser la causa profunda del por qué no llega el dinero o por qué no se sostienen los sentimientos, o por qué no mantenemos la paz y la armonía en el trabajo, al comprender que no tenemos amabilidad interna ni tenemos comprensión amorosa del dar y el recibir, pidiendo recibir sin dar, o dar lo equivocado o lo que no todos alrededor necesitan. Toda abundancia comienza por nuestro “dar” y la calidad de éste. ¿Qué damos con honestidad? ¿Qué ofrecemos amistosa y sentimentalmente? ¿Qué creamos a partir de nuestro talento? Estas preguntas nos hablan del qué es lo que no damos con calidad, valores y profundidad; y lo que repetimos como formas de tradición o heredadas por quienes nos enseñaron a amar, a ganar dinero, a trabajar con sacrificio o quienes simplemente nos enseñaron a esperar que cambie el destino sin hacer nada. Nosotros movemos los tiempos, y es una semana para entender que somos nosotros los que necesitamos madurar y crecer en la forma como damos y recibimos afectos, para entender que de la misma manera damos y recibimos valor.

Fernando

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