Semana del 16 al 22 de Septiembre

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Lo único cierto y lo que nos da real fortaleza es lo que creemos y llevamos por dentro. Es el gran pilar de nuestro ser. Porque a nuestro alrededor, en las noticias cercanas y lejanas, inunda la exageración, la cólera, la rabia, el tormento y la necesidad de fastidiar con el miedo, para vernos atemorizados, angustiados y vulnerables ante el poder de quien se cree poderoso. Y puede ser alguien de tu familia como también quien gobierna organizaciones o naciones. Porque todo poder local o global, empresarial, político, social o de liderazgo -en tiempos vulnerables como éstos-, desea que le paguen lo que le deben. Y allí estamos nosotros con temor, regresando a la protección de las falsas palabras y promesas de quien insiste en que es nuestro salvador. A veces nos llama el mismo diablo para que seamos sus súbditos, para no escuchar la voz interior de cada uno y volver a la certeza propia. Esto lo observaremos en estos días donde el vecino, el conocido, quien trabaja con nosotros o quien nos ve de lejos, necesita saber que estamos en el mismo registro de angustia y malvivir, porque así sentirá que supuestamente todos están en la misma tierra. Pues no, porque por un lado, todo se desproporciona, exagera y se destruye en supuestos donde no podremos separar lo cierto de lo falso, pero por otro lado, vivimos la certeza interior de sabernos en una realidad en calma, posible, llena de cosas generosas que invitan a la abundancia, a la estabilidad y al desarrollo personal y espiritual, la madurez y la sensatez. Son tiempos bondadosos que se esconden detrás de nuestra poca disciplina para saber ver con ojos de realidad, separando los fanatismos y exageraciones, porque son días donde perdemos la noción de límites y fronteras, donde la realidad pide que pongamos atención a los bordes y limitaciones de nuestro actuar y el actuar de los demás, a nuestras emociones para que no se desbordan en la imaginación y la exageración, y en nuestro sentir vital para mirarnos con amor y no con miedo. Pero sobretodo, en nuestro mundo espiritual y vivencial donde llegan las advertencias de que nuestros grandes problemas están en que nuestras creencias no son sólidas ni profundas, siendo fáciles de moldear a quien quiere que sintamos miedo, perturbación y angustia. Sólo florece lo que nos permite ver que aquello temeroso no es nuestro, porque lo propio es la capacidad de tener voluntad de sabernos bien y con ideas para progresar. Atención con las grandes señales del universo: podemos progresar de manera significativa y lograr completar fácilmente muchas tareas. Pero, para hacerlo tenemos que estar dispuestos a tomar decisiones y realizar la fuerza necesaria sin perdernos en ensoñaciones o discusiones eternas. Porque, quienes quieran aprovecharse del presente y de nosotros, crearán angustias inciertas y temores infundados. Esto despierta nuestra piel que necesitará resistir el exterior, haciendo que sea un tiempo de reacciones alérgicas y afecciones irritantes por lo que no sabemos poner fuera de nosotros, haciendo personal todas las emociones y frustraciones del pasado y de los demás. Es momento de tomar en serio el dejar de cobrar lo que nos deben del pasado para ir por lo que está a la espera de nosotros.

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