¿Por qué escribo pronósticos de la semana? Para compartir una actitud positiva, optimista y de cuidados, porque me interesa el bien común. El bienestar personal lo abordo en sesiones individuales, siempre pensando en que tendremos que decidir el futuro que queremos. Y comienzo con esto porque quiero que veas el lado positivo del momento en que estamos, donde todo se lleva a los extremos, exigiéndonos que tomemos posición para saber de qué lado estamos. Y no tenemos que estar del lado correcto. Tenemos que estar de nuestro lado, evitando las conveniencias del qué dirán, porque sino, seremos apartados por poco auténticos. Y si llevamos esto al gran mundo, el poder quiere que sepamos reconocer a nuestro enemigo, haciéndonos creer que quien piensa diferente, es nuestro contrario. ¿Esa es la espiritualidad, comunidad y participatividad humana que soñamos? ¿En serio, eso queremos? ¿Los buenos de un lado y los malos del otro? ¿O sea, ese discurso de igualdad, se refiere a que los iguales de un lado y los diferentes del otro? ¿Y que los diferentes son los equivocados?
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Son días donde quien propone un extremo no dudará en exigir más rigor a sus tercas ideas. Y esto corre al frenético jefe que necesita aliados para sus propósitos, como para quien tiene aspiraciones en una familia, en un grupo o ideología. Alguien quiere que nos dividamos, y que quedemos del lado obediente. Son días donde callarán las revoluciones al precio que tenga que costar. De esa forma, podremos perdernos como comunidades, familias, barrios, naciones, haciendo que nuestras creencias y verdades sean tan pequeñas que nos perderemos en el total mayor. Por eso, lo único que nos permite estar en equilibrio es el esfuerzo de ir por información, conversarla por sobre nuestras diferencias y tener una opinión que respete la otra opinión. Esto significa que son tiempos donde nada nos asegura la certeza y la tranquilidad, porque son días en donde la tranquilidad se conquista, no se calcula. Si buscamos alguien que nos ayude a decidir y decida por nosotros, sentiremos más angustia al notar que nadie puede hacerlo por nosotros. Sentiremos la angustia colectiva. No existe nada que pueda prevenir con exactitud, o que nos indique dónde está el tesoro con precisión, mapa y herramientas. Lo que si podemos observar, es que dentro de nosotros pasa exactamente lo mismo: son días en donde el alcance de los hechos, sentimientos y contextos, nos llevan a tener que decidir el cómo queremos Ser y Sentir para luego tener un pensamiento y posición, una opinión, haciendo de estos días los claves para decidir sobre sociedades, trabajos, aliados, proveedores, amistades, liderazgos, creencias y credos que nos identifican, nos hacen sentir más auténticos y nos brindan paz. Son días donde todo nos empuja a decidir de qué lado de la historia queremos estar, donde el perverso no duda de su lado perverso, y quien quiere tranquilidad, tendrá que salir de su pasividad y actuar con vehemencia para acabar con lo falso de una situación o de sí mismo, para actuar con coherencia, así tenga que pasar por adversidades que prometen la calma después. Al amor, con amor. Al trabajo con voluntad. A las ideas, con pasión. Al dinero, con agrado y alegría por la abundancia, porque te tiene que gustar el dinero y sus valores. Al miedo, con total confianza. A la historia que vives, con convencimiento y fundamentos. A los grupos de trabajo, con opinión y convicción. A las metas, con coraje. A la vida, con vida. Y si dudas, o dejamos que sea la duda la que decida, perderemos, y mucho.

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