[Español] Semana del 29 de Noviembre al 5 de Diciembre

Semana para buscar esa necesidad de hacer espacio en la vida. Y vienen días buenos en el sentido que tomamos la iniciativa de ordenar y encontrar esos vacíos posibles para destinarlos a cosas importantes. No todo es tan consciente y lleno de voluntad, también son días donde suceden situaciones donde el espacio nace y queda para ser ocupado en cosas relevantes. Son días entonces donde podemos decir que perdemos algo importante, superamos algo que realmente perturba nuestra vida, nos liberamos de algo que es valioso, que llamamos pérdida al sentido del abandono, para entrar en un período de reconfiguración del valor. Posiblemente en el lamento y en el dolor del vacío de la pérdida, podamos tomar consciencia de lo dominados que estábamos de energías, presencias, sentimientos y obligaciones que significaba desgaste y sacrificio. Vienen días duros en cuanto al dejar ser, dejar hacer, permitir partir, aceptar perder, soltar y todas esas cosas que pertenecen a los rituales de los lamentos. Son importantes porque es parte del principio de lo que viene para nosotros. Aceptamos que no pudimos con lo anterior, aceptamos que llenaremos ese espacio con valor, esta vez con valor verdadero. Semana para iniciar los balances. A pesar del cansancio y la incertidumbre, son buenos. Semana para aceptar que vienen tiempos muy inciertos, muy inestables. Pero también, reconocer que siempre ha sido así. Semana de sinceridad y honestidad donde se caen las falsedades de los líderes ambiciosos que sólo transan valores por poder. Semana de sinceridad con nosotros mismos, al reconocer que no necesitamos tanto, y de eso poco, necesitamos mucho. Valoramos los sentimientos, la amistad sincera de los que están con nosotros y para nosotros. Agradecemos. Sí, semana para agradecer profundamente cada gesto honesto y sincero de quienes, tal vez, no le hemos dado el brillo necesario. Ahora es cuándo. Ahora.

En el plano material y del dinero

La cuentas siguen sin cuadrar, y llega el día en donde no importa tanto. Sabemos que pagaremos caro alguna irresponsabilidad y que no tenemos que preparar para el balance de las pérdidas. Son tiempos de mirar el horizonte, y nuestras jerarquías están muy atentas al futuro. No hay tanta atención a los errores. Perderemos dinero. Perderemos objetos. Se quiebran cristales. Se destruyen documentos. Pero nada más valioso que cuidar el valor de sabernos sanos y conscientes. Lo material solo sirve para tener un trozo de la historia en nuestras manos, o para crear objetos que signifiquen historias a los demás. Por lo que es una semana de ordenar nuestras colecciones y limpiar lo que nos da significado de poder. Tal vez no sean tus objetos. Tal vez sean tus valores y tu talento. Tal vez sean tus palabras que ayudan a otro la manera de pagar lo que debemos. Semana para vivir la curiosidad de entender el profundo significado de lo que brillan y no de lo que pesan nuestros objetos.

En el plano sentimental

Semana para rendirse en la intimidad y hablar con el corazón abierto. Madurar en las palabras de sinceridad, que a veces no son de reconciliación, sino de despedida. El amor pasa por una fase de madurez tan poderosa, que entendemos que el amor mismo no es lo suficientemente poderoso para unirnos a quien amamos. Hacen falta otros elementos que iniciamos el camino a su encuentro. Semana para entender que necesitamos propósitos personales llenos de heroísmo y valor personal, por sobre esfuerzos de mantener unido lo que no se sostiene solo. Sólo se mantiene unido lo que sus partes se han llenado de sentido y propósito individual. Semana para suspender el vivir por y para el otro, para vivir por uno y sus ideales. La consolidación de nuestros sueños hace que el amor pueda volver a reunirse. Semana de poca paciencia con las dudas de quien no quiere ordenar su vida. Semana para retirarse a lo íntimo que vuelve a nutrir para tal vez, confiar que la tierra es redonda para volvernos a encontrar.

En el plano espiritual

Semana para cantar en silencio o para rezar versos llenos de belleza y emoción. Intentaremos llenarnos de sensibilidad pero no de tristeza. La sensibilidad nos permite ver las respuestas suspendidas en el aire, no para tener armas y castigar a alguien, sino para comprender al otro en nuevas facetas y dimensiones. Cada cual tiene sus motivos. Y cada cual viaja a su oración sin necesidad de ser escuchado. Lo espiritual es tan íntimo que no necesitamos del otro para vivir la plenitud de lo divino. Nuestro ego quiere que el otro participe activamente en nuestras creencias, porque necesita validar lo que sentimos y creemos. Es sólo la debilidad de nuestras fuerzas infantiles que necesitan el aplauso y el reconocimiento. Llega el tiempo de madurar, y a al fuerza, maduramos, a veces con lamentos, a veces con devoción de aquellas que no comprendemos bien, y después consideraremos que fueron momentos muy sagrados. Sin lamentos, sin conveniencias. Sólo entender que lo que sucede es la creación del espacio para llenarlo de valor y utilidad para el corazón, y tal vez no para nuestra cartera.

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