[Español] Semana del 26 de Julio al 1 de Agosto

Cuando uno se mira a sí mismo con determinación, pueden surgir cualquiera de dos cosas: o surge la determinación, o surge la pena. La Luna Llena nos ha dejado sensibles, y a su vez, nos ha dado ese poder de conciencia para hacer determinaciones personales. Es una semana de interior, de silencio, de remezón para avivar alguna fuerza, ya sea la misma fuerza, o la voluntad de hacer declaraciones que sean promesas de fuego. Hay quienes van atrasados en el despertar de la conciencia, y continúan esperando una epifanía que no llegará porque sucedió hace al menos dos años atrás y no le pusimos atención. Y el mensaje fue: evolucionar o extinguirse. Y todo proceso demora su tiempo, y no sabemos si vamos hacia el estado de minoría y pérdida de toda fuerza que explote nuestros talentos, o vamos decididos a dar todo por pasado para reinventarse completamente. ¿De qué sirve rodearse de referencias del pasado? ¿de qué sirve conservar lo que se ha oxidado? ¿de qué sirve insistir en lo que no nos ha dado alegrías? Ya no son tiempos de sacrificios ni postergaciones de la vocación interior. Son tiempos de determinación, de decidir con vehemencia, de abrir puertas, de hablar con quien se tenga que hablar, de hacer lo que se tenga que hacer. A veces parece drástico, pero no encontramos otra manera de instalar lo que ahora creemos y lo que ahora deseamos. Si no soñamos con actitud un glorioso futuro, no reclamemos el que no se abran las oportunidades. Quien sueña con determinación en el presente, construye las instrucciones para que el universo sepa lo que buscamos, lo que queremos y sobretodo, lo que nos realiza.

En el plano material y del dinero

Si no llamamos al dinero, el dinero no viene. Si no decimos lo que queremos de nosotros, no se abren las oportunidades interesantes. Si sólo insistimos en lo conocido, el dinero no llegará porque no repite novedades. Si no decidimos por nosotros, nadie decidirá ni dirá lo que tenemos que hacer. ¿Aún creemos que vendrán por nosotros? Nadie vendrá por nosotros porque nosotros no hemos sembrado oportunidades, bellezas, aspiraciones ni anhelos que nos realicen. La abundancia en estos tiempos (y por muchos siglos más) sólo está en quienes buscan su realización. Son tiempos de independencia, de iniciativas, de emprendimientos, posiblemente de la manera menos tradicional, y no de trabajos donde por lo mismo enriquecemos al que tiene alegría y buenos sueños.

En el plano sentimental

Semana para observar que ronda el silencio en las amistades y la pareja. No supongamos. Cada uno está en sus determinaciones y conversaciones interiores para salir del castigo y el malestar y entrar en las decisiones determinantes de cómo serán felices. No dependen de nosotros, y dejemos de creer que el otro es feliz porque estamos en su vida. Por favor, ya nadie hace feliz al otro, porque cada cual ha aprendido el valor de su yo interior. Semana para saber que compartimos nuestra felicidad personal, sin la necesidad de agradar ni tener que ser parte de la solución en la vida de los demás. Comprendemos con dolor que no somos tan importantes en la vida de los demás, porque la mayor importancia es personal. Allí descubriremos la fuente de nuestra compañía, porque en el silencio, la soledad y los estados del ocio, comienzan a aparecer los profundos valores que nos hacen mejor persona. Semana para disfrutar de la risa sincera de los demás, cuando ellos lo permitan, cuando nos sintamos disponibles y honestos a compartir nuestro momento.

En el plano espiritual

Semana para dejar de creer que los ángeles y la divinidad hablan nuestro idioma. Lo divino sólo habla en señales de felicidad, en gestos, en emociones silenciosas. No deja mensajes en papelitos ni marcas en nuestro lugar de trabajo. Lo divino sólo puede tocarnos en espacio de placer y agrado. Y si no nos proponemos a disfrutar esos espacios que decidimos regalarnos, lo divino no encontrará ese misterio de la revelación. Los rituales son importantes, pero no como mecanismo de solicitud de deseos. Los rituales son para agradecer profundamente el tener conciencia de todo lo que nos sucede y todo el potencial que tenemos. Semana para terminar de entendernos para salir de la represión y castigo que nos damos por no tener fuerza o no actuar ante el presente. Semana para decirnos “vamos, que se puede”, y ser testigos de que todo lo relevante que sucede esta semana, son determinaciones del universo que permite que sea una de las semanas más trascendentes de la nueva era, nos guste o no nos guste. El universo cuida su evolución. Lo humano, siempre desde sus conveniencias, interrumpe los procesos de transformación por insistir conservar y detener el tiempo. El universo va actuando con más severidad cada vez que negamos su participación. Esta vez, permitir que sea la gran voluntad la que guíe nuestros pasos, agradeciendo con alegría y profunda humildad ser testigos de estos grandes momentos.

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