[Español] Semana del 14 al 20 de Junio

Semana para recordar el significado de la palabra Sorpresa, que necesariamente significa vivir sorprendidos. Son días donde enfrentamos una o varias pruebas para entender el desorden. Tenemos que aceptar que la naturaleza y el universo considera el caos como lo más relevante antes de dar un paso evolutivo. Y allí nos encontramos, en medio de la falta de autoridad, donde cada uno cree y realiza lo que considera correcto. Semana de descoordinaciones, que sirven para observar el verdadero sentido de liderazgo de cada cual. Unos nos sorprenden, y otros nos decepcionan. Destacan quienes realmente les interesa el sentido de comunidad y de bienestar, diferenciándose de los que sólo les interesa el poder. Cada uno podrá sacar sus conclusiones por adelantado. Así, las empresas, las organizaciones sociales, los grupos afines y todo sistema, camina por el desorden para llegar al inicio de un nuevo orden, tal vez en unos meses más. Nadie ha engañado a nadie, porque son tiempos de una honestidad tan directa, que despierta el sentimiento de querer creer la versión que cada uno quiere escuchar. Allí está la sordera, allí el engaño personal que, mientas más gritamos desde nuestras conveniencias, más nos engañamos, será una revelación darnos cuenta. Son tiempos para aceptar que el desorden y el nuevo sistema son la manera de ir construyendo un modelo muy pionero y vanguardista que seguramente, al igual que los acusados de revoluciones en sus inicios, se transforman luego en ídolos y símbolos eternos. Semana para entender que nos cambiarán las reglas de juego, no porque estamos equivocados, sino porque el cambio sólo muestra la improvisación de quienes aún no comprenden las nuevas reglas del juego.

En el plano de la materia y del dinero

Semana de rebeldías y desobediencias. A veces con desfachatez y exageración, es una semana para tener en cuenta que quienes dicen que son nuestros líderes, van ciegos, sordos y deslenguados caminando por su ensimismamiento. Semana para tener cuidado con las conveniencias y los intereses. Seremos empujados a hacer o creer algo que posiblemente no nos conviene. Pero no se trata de conveniencias, sino de entender que el dinero se ha vuelto una obsesión en los desesperados que gritan más fuerte por estos días. Desesperamos y creemos todo lo que nos dicen. Cuidado, porque el dinero es selectivo, y el valor aún más. Son tiempos para entender que la abundancia es un asunto de gozo y de disfrutar más que de facturas y cobros. El dinero le gusta nuestra amistad cuando somos gozosos y felices en nuestro presente, por humilde y sencillo que sea. Las ganancias están en la vida paralela y no en el huracán que quieren que vivamos. Quien nos domina quiere lo que es nuestro. Quien nos piensa y nos sueña, quiere que seamos parte de un gran equipo. O todos ganamos, o sólo gana uno.

En el plano sentimental

Semana para tener cuidado con la necesidad de tener tiempo para uno. Son días donde tendemos a querer conservar nuestro propio espacio y nuestras pasiones por sobre los intereses de quienes amamos y nos aman. Es una semana para entender que estamos en esos momentos donde mejor dejar que cada quien tenga su tiempo y momento para reencontrarnos después. Nada es absoluto y nada es dramático cuando el amor es lo único importante, porque el amor siempre está por sobre los momentos de cada uno. Es una semana para ahorrar palabras y no tener ganas de hacer declaraciones profundas. Algo extraño en tiempos para ser tan romántico, a excepción de quienes entienden que hay corazón por sobre las crisis, hay sentir por sobre las indecisiones y hay complicidad por sobre tiempos de caos.

En el plano espiritual

Semana para tener conversaciones con Dios. Esos diálogos que salen por la boca mientas caminamos o conducimos en el tráfico de la tarde. Esas voces que se escapan cuando uno se apasiona en los pensamientos. Dios escucha el corazón y no los verbos de tus instrucciones. Comprendemos nuestro verdadero sentir y nuestro clamor interior. Dios conoce nuestras derrota y sólo nos invita a aceptar y entender que todo el caos es parte de una gran revolución. Y que perder es la única forma que el universo conoce para crear riqueza. Lo espiritual nos invita a soltar y que nos deje de importar lo que nos importa. Permitamos que el tiempo pase, dejemos que el viento empuje lo que tenga que crear. Todo lo mágico, lo astrológico, los oráculos y los chamanes hablan de tiempos de transformación, donde nuestro equipaje no sirve de mucho. Sólo lo que hemos aprendido y lo que podemos compartir es lo único valioso. Porque a la fuerza entenderemos que son tiempos de nuevos humanos, libres de conveniencias, libres de modelos, aunque nos parezcan horribles. Callaremos en el nuevo amanecer y posiblemente nos volvamos devotos de nuevas banderas, de nuevos soles, de nuevos ángeles.

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