[Español] Semana del 9 al 15 de diciembre

Semana para recibir la Luna llena con la mejor disposición ante la inestabilidad emocional que percibimos. Semana para respirar profundo para no perder la paciencia. Hay poca tolerancia y, sobretodo, poca disposición a enseñar. Pocas explicaciones y sobretodo, un actuar severo. Y la severidad parecerá rencor o venganza. Tenemos que moderar nuestras respuestas efusivas, porque podemos llegar a agredir u ofender al otro. Y posiblemente no nos importe, porque el estrés nos ha hecho perder la sensibilidad. La Luna llena nos está invitando a volver al centro de nosotros para permitir que esa frustración podamos canalizarla en el deporte o la realización de hobbies. Hay mucha tensión alrededor y las viejas prácticas y consejos no funcionan por estos días. Hay una sensación de escasez general que pesa sobre la idea de no caer en la tentación del consumo. Será un dilema. Moderemos los gastos, tanto por advertencias que vienen del futuro, como para tener el criterio de regalar sentimientos y bondad en gestos y pequeños objetos, en vez de intentar demostrar grandeza y exageración, a quien creemos que nos agradecerán con actitud de pleitesía. La Luna llena nos aconseja que, si vamos a impresionar al otro, que sea con humanidad y sensibilidad, en vez de fastuosidad y soberbia. 

Abundancias de muchas maneras

Semana para la abundancia. Y tal vez no en dinero necesariamente, sino en alianzas, convenios, firmas de contratos u ocurrencias geniales para crear y desarrollar de inmediato. La abundancia es esa sensación de alegría que nos dice que siempre hay. Es una semana para sentir esa disposición que nos dará la suficiente motivación para superar desafíos en nombre de nuestras ambiciones. Los proyectos fluyen como definiendo un final de año glorioso, pero tal vez sin las monedas necesarias que engorde nuestra calma total. Necesitaremos voluntad y motivación. Y siempre todo comienza con alegrías y encantos, en vez de torturas y presión de nuestros supuestos de pobreza. Por otra parte, es una semana para cambios repentinos de dirección debido a decisiones de otras personas. No son malas noticias, son caminos distintos que nos exigen tolerancia y creatividad. Ya la abundancia no está en lo conocido, lo que nos obliga, cada vez con más fuerza, a tener que vivir creando posibilidades para sentir que llega lo que nos agrada.

Reflexionamos nuestra parte de malestar 

Permítanme una reflexión acerca de la energía del momento. Porque es una semana para reflexionar sobre el momento que sentimos tan tenso. Comenzamos a sentir malestar al ver al humano de hoy restringido a la lógica del mercado. ¿Acaso somos números en las estadísticas que, en nombre de la bondad, dejamos de ser personas para ser consumidores? Como si olvidáramos ser humanos cordiales, buenos vecinos, solidarios amigos, amorosos compañeros, y sobretodo, atentos ciudadanos del mundo a crear ideas por el bien común. Pero no, llegamos a pertenecer a las lógicas del mercado. Y reflexionas esta semana, que te han hecho creer que Tinder, Facebook, Instagram, Uber y todo lo demás, son la alegría de una sociedad moderna, y que son herramientas por donde nos comunicamos y hacemos sociedad. No precisamente. En la lógica del mercado, somos marcas que comunicamos nuestros atributos en un lenguaje de marcas en el mercado del comercio de la socialización. Sí, es moderno y moldea nuestra forma de ser, pero dentro de la lógica del mercado. No nos dimos cuenta que perdimos la ciudadania, para ahora, ser consumidores. Y reflexionamos esta semana, que allí estamos acabando una década donde aprendimos a competir contra el otro. ¿Cuándo el otro se volvió contrario? Posiblemente cuando las leyes del mercado reemplazaron el estado de realización emocional. Coincide otra vez con el nacimiento de rebeldes que imaginan otra ciudad, otra amistad, otro sentido amoroso, otra forma de ser, de vivir y de sentir. Pero obviamente no encaja en el modelo de productividad total que los tiempos modernos instalan como única forma, porque cuando abandonamos las lógicas del mercado, no rentabilizamos nuestra vida ni la vida de los otros, que en este modelo operan como clientes a la espera de tu siguiente publicación o like en las redes sociales. Reflexionamos esta semana que, por ahora, nos estamos midiendo por rentabilidades y no por disposición a generar valor de buena voluntad. Ya nadie levanta la mano para ofrecerse si no hay dinero de por medio. ¿Entiendes por qué se sale a la calle a gritar por una nueva manera de vivir? ¿Entiendes que no es un reclamo de pobres contra ricos, de insatisfechos y mal agradecidos contra una clase que cree que da oportunidades, y que hay quienes dirigen y los demás sólo tienen que trabajar? ¿Trabajar para qué? ¿Para la felicidad? ¿Cuál felicidad? ¿Ahora entiendes por qué emocionan esas mujeres danzando en todo el mundo al decir que el violador eres tu? Porque olvidamos la solidaridad, olvidamos la bondad, olvidamos el respeto, olvidamos nuestra esencia de humano. Olvidamos tantas cosas. La Luna llena permite que aparezca una nueva energía con la que reflexionaremos sobre la amabilidad y la sonrisa con que saludábamos hace décadas a los distintos en la escuela, en el barrio, en la familia, en la ciudad, en el mundo. Comienzamos a darnos cuenta que al otro le molesta nuestro lado distinto, y ese es el comienzo del gran tormento humano del momento. Y no es la invitación a ser igual al otro, como podría invitarte Instagram fotografiarte donde todos se fotografían. Es una invitación a volver a ser humano, pero bondadoso, sensible, ligero, lleno de ti. Sí, Ser Humano. Emocional, sagrado, divino, digno, cuidadoso y consciente de ti y de los otros. Reflexionaremos esta semana que hay un punto de comienzo, donde se nos invita a detener esta marea de insatisfacción y frustración que motiva a destruir todo. Porque estamos destruyendo todo, algunos con violencia y destrozos que lamentamos, y otros ignorando al distinto, indolentes, reaccionarios, ciegos del cáncer que llevan en su espíritu. Tenemos que comenzar por nosotros, por dejar de pedir el fin a la violencia, si no dejamos la violencia que creamos al negar la bondad al otro, al negar que posiblemente el otro pueda tener razón y más lógica que nuestras lógicas, al negar y burlarse del otro simplemente porque lo consideramos fuera de la lógica del mercado productivo. Comencemos por salir del mercado por un momento para que, cuando vayamos a descansar en el sofá o la cama, y volvamos a ser los que sentimos, reímos, lloramos, los que nos emocionamos, soñamos, rezamos o simplemente dejar latir el corazón, para que el humano que hay dentro sienta este momento, este final de año, este final de década, que hay otro humano que espera tu abrazo, tu gesto, tu renuncia, tu entrega y tu esencia, por sobre cualquier regalo bajo los estándares de las leyes del mercado.

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