Semana del 13 al 19 de agosto

Semana donde te enfrentas a tu conciencia. Semana donde habla la voz interior con esa fuerza de poder oculto que vive dentro de ti. Ese que te pregunta si has hecho bien, si has pensado en paz y si tienes buenos sentimientos. Y allí, en medio del examen de conciencia, descubres que caminas por algo tan desconocido, tan nuevo y tan lleno de acertijos que puede que te asustes. Y en medio de todo esto, comprendes que si tus respuestas al poder oculto son del bienhechor, del que ha actuado bien y pensado en paz, sabrás que llevas tiempo en este nuevo camino, y que ya no podrás volver atrás.
Semana donde te asustas porque no reconoces mucho las novedades de tu corazón. Te asusta la abundancia lograda, los límites alcanzados, las fortalezas obtenidas, y sobretodo, la distancia del malhechor, del malintencionado y perturbador que alguna vez fuiste. Y si aún quedan algunos brotes del manipulador que quiere que todos hagan, piensen y sientan como tu, los días están perfectos para sentir que fracasas en tu intención hacia los demás, porque a quien realmente debes gobernar es a ti mismo. Entre otras cosas, es la semana para poner la fuerza en ti y no en el actuar del otro, creando por una parte, una decepción y a su vez un alivio. Del mismo modo, una semana espléndida donde comprendes que la abundancia está de tu lado y a pesar de todo lo que se opone u obstruye tu fluir, es tu inteligencia y tu ánimo a sobreponerte lo que instala la fuerza que trae fortunas. La voz interna te dice otra vez “depende de ti”.
Semana donde luchas contra el cansancio y el sueño perezoso. Agota tener que enfrentarte a las dificultades. Pero comprendes que también es la manera dramática de evaluar los detalles que te rodean. Todo tiene dos lados y prefieres el pesimismo por costumbre del pasado. Todo es mental y tu escribes el guion de este presente. Te recomiendo sostener la alegría y elegir tus batallas, elegir tus desafíos, tus contrincantes y tus aliados, para hacer que las pequeñas victorias adelanten la rapidez de los triunfos, y sobretodo, sentir que la suma de detalles construyen tu estado feliz del momento presente, que lejos de ser opacado, brillas en la oscuridad de los sucesos.
Momento de emprender un par de proyectos con mucha fuerza. Creas algo de revolución con tus ideas y descubres que esa voz interior también sirve para impulsar estados intuitivos. Eres tu quien conduce tu vehemencia y extiendes tus fronteras. Eres tu el responsable del presente y concluyes que has elegido lo que vives porque has soñado, deseado o temido lo que está próximo a ti. Se te acercan quienes creíste que podrían ser amistades y sólo son quienes se asemejan a ti en cualidades de todo tipo en algún momento determinado. Y sin estar solo (porque en verdad estás muy bien acompañado), el ímpetu del presente te obliga a sacudir tu entorno para limpiar todo aquello que se ha posado como parásito de tu energía, tus ideas, tu optimismo y cuánta cosa tienes de valor, para tomar la mano de tus aliados y cruzar las frágiles barreras de las limitancias, porque si hay una fantasía en estos días es que las murallas son resistentes. Estos días vences montañas, gigantes, monstruos, lestrigones y cíclopes para comprender que sólo son molinos de viento que se han disfrazado de tus miedos. Nada es temeroso, nada es definitivo, sino que todo se vuelve el optimista comienzo que sólo tu puedes ver, luego de retirar la venda de tus ojos.
Semana de recuperación de la fe en ti mismo. Semana donde comienzas otra vez, pero desde ti, desde el sentido interno, desde la oración y la letanía que te devuelve el creer. Semana para comprender que ya ha pasado tiempo y ahora gritas tu consigna, tu propósito, tu manera y tu esencia para inspiración y beneficio de ti y luego de los que puedan tomar tu visión y fortaleza. Porque a quienes quisiste ayudar sólo te cargaron de sus dolores esperando que puedas hacer por ellos lo que ellos nunca se atrevieron a hacer por ellos mismos. Ahora cada cual con lo suyo. Y comienza con la declaración intuitiva de esa voz interior que te dice: ya eres feliz, ya tienes todo para emprender, ya sabes demasiado para seguir creyendo que te falta, ya eres el gigante que merece asumir su lugar. Pero cuidado con ordenar la vida de los demás, cuidado con querer someter a todo quien puede competir contigo, cuidado con dar instrucciones de cómo tienen que elegir lo que te rodean, cuidado con disponer de la vida de los otros, porque allí quedarás preso en el bosque de las desgracias, separándote de los que lideran sus esperanzas de los que administran causas ajenas. Es tiempo de liderar e inspirar, y no de gobernar y castigar.

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