Semana del 5 al 11 de marzo

Semana para decir y decirte lo que llevas días atragantado en el espacio de la garganta. Semana para -en medio de tus confesiones-, revelar lo que te parece bello, conveniente, apropiado y verdadero. Semana para declarar los reales sentimientos, sin herir, sin ofender, sino decir con verdad… tu verdad… lo que aprecias de cualquier cosa. Semana para aprender a recibir tanto y de tantos, porque los regalos están por todas partes. Y desde los detalles del camino hasta los monumentos de entendimiento, harán que esos regalos se vuelvan lecciones. No consiste en que tengas que hacer algo determinado, pues la acción crea reacción si no has entendido bien desde el corazón lo que niegas aprender, porque en alguna parte de tu interior sigues creyendo que la pasión, esa desaforada compañera que te da impulsos que te confunden con evidencias y certezas, son las resoluciones, decisiones, justicias y candados a los pasados más traicioneros que hoy se devuelven en tu cara para decirte: no es así, es ahí.
Semana para entender que en el pasado creíste hacer justicia o estar del lado del débil que necesitaba ayuda. Y comprendes que aquel continuó su camino como si te hubiera utilizado de escudo o plataforma para intentar lograr algo que no consiguió. Lo peligroso de esa revelación es que tu has quedado con la sensación de heroísmo y de valor entre lo “bueno” y lo “malo”. Ajusticiaste en nombre de otro y agrediste al enemigo equivocado. Es más, puedes que hayas tomado la lección de hacer justicia en serio hasta hoy, queriendo que todos hagan tu verdad y no su verdad. Semana para entender que tus causas van de la mano de tus pasiones heroicas y que ha llegado el momento de comprender que no sirven de mucho, pues te llenas de pasión y quedas con las manos vacías porque nadie valora tu esfuerzo, tu justicia y tu razón. Al final, nadie ve tu heroísmo sino tu frenesí vacío y sin sentido, exagerado y desproporcionado. No es “hacer”, sino sentir que dentro de ti va una manera que ya es momento de dejar. Pedir perdón al que has ajusticiado con severidad, soltar lo que en algún momento se volvió valor, y renunciar a la manera de ajusticiar y de imponer una manera de pasión, de vigor y de virtud que te aleja más y más de la sensibilidad y la belleza, pues lo sublime de la naturaleza nace en los rincones imposibles de lugares donde la injusticia actuará, donde lo inadecuado tiene las de ganar, y sin embargo, es la belleza la que se impone, a veces por un segundo, a veces por la eternidad. Pide perdón al que te ha enseñado estos valores que te atormentan, aunque sea en el silencioso diálogo de tu corazón, para que puedas soltar las amarras de un diccionario de valores del pasado que sólo crean dolor e incomprensión en el presente.
Semana para dejar que la aventura de los destinos haga de las suyas. Semana de recompensas y de encuentros de gran valor. Algo desorganizados, pero de una fortuna en todos los planos. Dejar que sucedan los asuntos permite que puedas observar a dónde te llevan. Nada más sagrado que el mapa que construyes a diario, y permitirlo, es sentir que tu vida toma avances que planificadamente nunca hubieran resultado. Hay un gran mapa que te lleva a una afortunada fortuna. Y estos días, permite seguir las señales de aquello que te lleva a lo que se volverán los brillos de orgullo de los diamantes del corazón, de la abundancia, de la generosidad y de lo que te dará valor los futuros meses.
Semana para agradecer que es posible sentirse amado y dar sentimientos. Son momentos que se abren los radares para comprender que todo sentir es un sentimiento y está cargado de lenguajes amorosos que aún no hemos terminado de aprender. Hasta la quietud dice sentir más que mil actos. Hasta el silencio es un regalo cuando en bulliciosos días acostumbramos a la danza permanente. Y de eso se trata la vida: de aceptar que hay definiciones y leyes que se escriben todos los días, borrando lo absoluto y lo determinado, para que puedas asombrarte a cada momento con lo que sienten de ti los que te rodean, cerca o lejos, jóvenes o sabios, amigos o amores. Semana para revelarte que vamos eligiendo una familia propia y seleccionamos a los que quedarán cerca, para que en los momentos de abrazos para celebrar, sea una seleccionada fiesta con seleccionados invitados, para brindar por seleccionados logros llenos de seleccionadas emociones que coronan esa verdad infinita que aún no podemos tocar, pero sí soñar. Cada uno tiene su afán, y siempre… siempre… terminamos encontrándonos unos a otros, ya sea a la vuelta de la esquina, o después de toda una eternidad.

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