Semana del 29 de enero al 4 de febrero

Semana de muchas expectativas para poco resultado. ¿El universo es poco generoso? El universo quiere que seas más creativo con poco. Semana impredecible, porque no sabemos dónde te conduce, pero resuelve quiebres con pensamientos antiguos que te libera hacia nuevas expectativas personales y grupales. Notarás por estos días que hay un antes y un después, porque no sólo te sinceras acerca de lo que piensas y haces hoy en día, sino que te alejas de lo que ya no te corresponde, aunque duela o le duela a los demás. Es por ti. Y esa responsabilidad con cada cual hará que construyas un peldaño de conciencia importante, lejos de antiguos valores de solidaridad, pero cerca de nuevos valores de autoestima.
Semana práctica. Te sientes en un nivel de resolución importante, y pones en ejercicio a todo lo que te rodea. Te notarás ansioso por acelerar decisiones que intuyes que van bien, aunque olvidas los detalles. De eso te preocupas después. Ahora es correr y correr. Pero las conclusiones son decepcionantes al percibir que no equivale al esfuerzo realizado. Valió la pena y el cansancio, pero te has demostrado que no es la velocidad con que haces las cosas, sino la capacidad de reflexión con que produces el valor. Todo se ha vuelto más profundo y con contenido, y si no estás entrenado para mirar los conceptos que mueven las actividades, siempre estarás perdiendo el equilibrio. Y si dejas de copiar o colgarte al valor del otro, sentirás que tienes un potencial enorme que permite ser más estable que estar atento a la transformación del otro. El otro no te transforma, el otro te dejará en algún momento sin valor, sin sustancia, sin realización.
Semana para sentir la euforia de antiguas rabias que no permitías expresar. Y sin sentir temor por lo que pueda suceder, es una semana catártica para quienes desean tener control de todo. Quienes son más flexibles, sentirán que todo se transforma en ánimo que conduce a modelos de tranquilidad, mientras que quienes se desesperan con facilidad porque los demás no hacen lo que imaginaron, se incendiarán en el fuego de la rabia y la impotencia. Nada mejor para una persona o un sistema rígido y planificado como la desorganización o la improvisación. El universo está dando señales de que la improvisación es más certera que la planeación de antemano, porque todo se dirige hacia el descubrir la creatividad. Por lo tanto, para menor cantidad de errores, recomiendo dejar espacio a la improvisación y la oportunidad de resolver en el momento para descubrir directrices inexploradas que darán pautas para mejores condiciones futuras.
Semana para amarse con distancias y a su vez, con sentimientos de renovación. Todo lo sucedido llegó a un punto que no permite empujar los sentimientos hacia nuevas admiraciones y nuevas maneras de disfrutar en la comunidad del amor. En las distancias, descubres talentos personales, que al compartirlas con quien amas, aparece el deslumbre. Pero no son las promesas o las palabras descriptivas lo que encandila el sentir, sino los pequeños actos y ejecuciones de nuevas maneras. Desde aspectos muy simples hasta grandes manifestaciones. El acto en silencio dice más que la exposición de inciertos planes.
Semana donde en ese silencio de las pausas, intuyes que el infinito y su poder divino te quiere decir algo. Hay sensaciones de voces, de pequeñas presencias o sonidos que te alertan o te distraen. No significa nada, sino la presencia divina en tu vida. Y ahora, si quieres investigar esos sucesos, comprende que te hablan en gestos para que te atrevas a imaginar ese mundo que llevas dentro pero se desarrolla fuera. Lo divino te acompañará con más fuerza y manifestación durante los próximos meses, sin ayudarte más de lo que gustarías, pero si acompañándote permanentemente. Lo divino no es útil, sino es vital. Es energía que te pertenece, y tu a ellos. Nada está desvinculado y cada segundo es un engranaje de infinitas articulaciones que el azar ha coordinado según tus decisiones, porque creer es una decisión y luego se vuelve una sensación, a veces muy nueva, que al comienzo ofrece desconfianza y luego amor y alegría. Pero desconfiar de lo divino es como dudar de tu latir del corazón, el que da corazonadas y no razones para saberte pleno y en total conciencia, que viene latiendo fielmente y lo seguirá haciendo por un buen puñado de años.

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