Semana del 11 al 17 de septiembre

Semana de claridad y respeto a los tiempos que ves y vienen. ¿Conoces la diferencia entre No y Espera? Nos entrenaron en la obsesión de adelantar las tareas para mantenernos activos y atentos permanente, que olvidamos el instinto de la función de Esperar. Nos entrenaron en el miedo al mañana, porque el presente resultaba el último día para realizar todo lo necesario y más, sin saber que mañana reunía tal vez mejores condiciones. Siempre hay mañana, porque nunca ha dejado de venir. Y esta semana, tendrás que recordar ese esperar con claridad y respeto a los ritmos y condiciones de todo lo que has soñado. Es como si el tiempo de soñar y planificar con delirio ha terminado de alguna manera, y comienzan a llegar las herramientas con que construirás lo posible, separando lo imposible a esa función maravillosa de volver a creer y crear todo en el mañana. Ahora de creadores a constructores. ¿De qué?, de lo que soñaste. Y si no lo soñaste, abandonas las obsesionadas intenciones de demostración personal y a los otros, las obsesionadas ideas llenas de obtusos “yo quiero”, para ir a eso tan humilde y simple como el arte de comenzar algo sin destino, sólo por las ganas de hacer, que sin entender bien qué es, pero te lleva a eso que se vuelve el caudal de lo que te realiza. Tal vez no es lo que tu orgullo y tu educación espera, tal vez no es eso que enorgullece a tu familia, tal vez no es lo que te permite valorarte en la escala social, pero es tuyo, tan tuyo, que sólo tu puedes ver los diamantes en la joya con fabricas.
Lo más importante es que esta semana es para apreciar el valor de lo que se te ofrece. Son trozos de algo que sucederá o que vivirás. Y lo importante no está en adivinar lo que viene, en darle valor de bueno o malo, sino en construir mirando el hoy y agradecer. Y se te ofrece mucho, de eso que necesitas y lo que no. Todo se recibe con la bendición del Gracias, porque cuando llegan a tu vida soluciones, oportunidades, ofertas -de las sensatas y las descabelladas-, es porque el futuro que ya construyó tus respuestas, te adelanta algunas piezas que necesitarás. De la misma manera, aparecen algunas pistas falsas, principalmente en el mundo de los sentimientos, que harán que dudes de tu presente. Cuidado. Los sentimientos están tan contaminados con el placer extremo y vulgar, que no logras distinguir entre la señal de la intención creada por tu deseo. A veces el “yo quiero” ve algo efímero que te podría desestabilizar, desechando lo que tienes y lo que puedes. El pasado hace lo mismo, los recuerdos te pueden hacer creer que has llegado al lugar equivocado, sólo porque antes tuviste algo delicioso y vulgar, que confundidamente hace que abandones los sentimientos que hoy te dan paz sólo para atravesar lo vulgar de la baja pasión.
Semana para respirar profundamente y darte cuenta que todo ha quedado en paz, luego de pasar semanas construyendo tu nueva manera de ser. Y tal vez no es como te la imaginabas. Pero llegó. Y es una semana donde construimos la plataforma para sostener todo lo que viene. Y para ello, sentirás que todo avanza como si estuviera diseñado previamente. Pero el No aparece como negación a la oferta porque tu mente construye palabras como “yo quiero” que son esas sensaciones y sentimientos que sólo a ti te suceden, creyendo que todo lo que tu necesitas, los demás también. Sin culpa y sin miedo, aprende a respetar el orden de los sucesos, y respeta el sentir de los demás. No porque tu sientas ganas de crecer y ser mejor persona, significa que todos a tu alrededor lo requieren de la misma manera, regalando herramientas y oportunidades a quienes tienen sus tiempos y sus ritmos. No necesitan de tus herramientas, necesitan que hagas espacio para entender sus vidas con respeto. Hay quienes no saben esperar los ritmos de la construcción, desesperándose con ansiedad y negando el orden intuitivo de los tiempos que se olvidó respetar. Con respeto, todo tiene una secuencia y una prudencia, una jerarquía y una importancia ponderada que es como el respirar de la vida. Y si te preguntan desde sus emociones y su crecimiento personal cómo colaborarás en la mantención y el crecer del otro, te recomiendo que sólo mires y dejes que el silencio de cada cual encuentre su respuesta y su manera. La desesperanza del otro no es para que tu pongas calma, sino que es el temblor que lleva de la tormenta a la calma a quien no conoce otra manera de avanzar. Y no solamente es válido para las personas, sino que también para organizaciones y países, que entendieron la paz luego de la guerra y el sufrir de la tormenta. Algún día entenderán de otra manera, entenderán que la armonía no es a través del conflicto.
Semana para esperar mucho de lo que intuyes y de lo que imaginas, mientras caminas por tus desafíos y tus encuentros. Incluso, semana para saber detenerse en tus íntimos rincones donde sólo escuchas a ti mismo, sólo para respirar profundo y dejar que la oración te de calma. Pero también, aprendimos que rezar es pedir. Y conversar con la divinidad no es para reconocernos sus hijos, porque no lo somos. Somos contemporáneos y similares en energía, sólo que con conciencia en tres planos: conciencia inteligente y relacional, conciencia intuitiva e imaginativa, y conciencia devocional, que se ha distorsionado en los últimos dos siglos, con la oración de la súplica. La conciencia devocional es para reconocernos divinos y eternos en energía y sensaciones de asombro, y sólo la respiración en calma, el silencio y la quietud permiten, a través de la manifestación de la palabra “Gracias”, un universo de microsensaciones que van desde el relajo corporal hasta el contacto subjetivo con eso divino que está rodeándote constantemente. Lo invisible se hace palpable en el Gracias profundo de la oración de agradecimiento y no en la súplica, porque allí pedimos al otro que intervenga en nuestra decisión y nuestra realidad, y no lo hará porque nos respeta. El Gracias permite crear cercanía y estado de realización con un todo posible, con un pasado aprendido y con un futuro cercano que adelanta tus mensajes a recibir, adelanta tus logros a lograr, y sobretodo, adelanta la posibilidad de entender que la espera trae respeto al ritmo, y que la calma y la secuencia no se enriquece si se acelera, sino que se pierde lo más valioso: la apreciación de los detalles que darán asombros de realización y el valor de sabernos eternos, posibles y satisfechos. Porque el apurado vive siempre necesitado, y el calmado, agradecido.

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