Semana del 28 de agosto al 3 de septiembre

Ante la Elevación, dejar fluir. Ante el Asombro, disfrutar de la inocencia.

Una semana muy especial, aunque parezca común y trivial, pero tiene detalles que, si ponemos atención, se vuelve reveladora y enigmática, pero no de misterios, sino de curiosidades que, si afrontamos la vida con optimismo y capacidad de asombro, resulta una semana donde presenciamos detalles que cambian la profundidad de nuestro caminar. Semana para guardar cuidado de objetos y documentos, de llaves y dinero. El olvido hace de las suyas con los objetos, y desearás magia para que aparezcan. Y la tienes, porque sabrás recuperar cada cosa, cada detalle, cada objeto de una manera nueva. También una semana de regalos espontáneos, tanto de ti mismo como de quienes te rodean; y de formas curiosas de cómo los eventos toman fuerza o construyen caminos sin que tu intervengas. Es que la magia comienza a tener efecto después del eclipse pasado, pero no para desenterrar cofres con monedas de oro, sino para encontrar ese brillo que pocas veces vigilas, y seguir señales que no habrías obedecido en otras ocasiones. Porque, sobretodo, estamos elevándonos a todo lo sucedido, siendo más livianos, dejando atrás lo que nos pesaba y nos detenía. Floreces del lodo, como la flor de loto, y muestras tu brillo frente al espejo de tus ojos y ante los ojos de los demás.

Las tres palabras de la semana

Es una semana marcada por tres palabras. La primera, el Olvido, que si bien parece una palabra exagerada o sobredimensionada, es una palabra que paradójicamente no se olvida. Olvidaremos detalles que obligarán a tener que improvisar. Los ancianos y los sabios olvidan detalles de sus vivencias, sus conocimientos o sus momentos impactantes, e inventan con gran sabiduría y capacidad de enseñanza lo que quieren recordar, transformando la historia. A veces olvidas el camino y encuentras otro más bello. Olvidas documentos y sabes conseguir nuevos. Olvidas fechas memorables y obliga a ser espontáneo y casual para entregar tu verdadero saludo. Olvidas dinero, olvidas las llaves, olvidas detalles que podrían hacer relevante algo, pero que no sabes cómo. Obliga a sacar lo mejor de ti para revertir la situación. Y se revierte. Pero sobre todo, esta semana debemos tomar el Olvido como la superación de algo que la memoria, los recuerdos, las imágenes recurrentes, los rencores, las frustraciones, las conversaciones internas, los que estuvieron en el pasado, los que marcaron tu vida, los que te dieron empuje y te regalaron eso que hoy gozas a plenitud. Todo se supera. Y superar es en parte olvidar, porque ya no recurres a la memoria de momentos horrendos, dolorosos, conflictivos o frustrantes, sino que ya sabes que no están o fueron remplazados por el asombro de nuevas imágenes.
La segunda palabra es Elevarte, y en esa ascensión, sientes que tus intenciones, tus fuerzas, tus intereses se elevan contigo. Cuando estás en altura, pierdes la capacidad de los detalles pero ganas visión y profundidad de dónde te mueves, dónde piensas, dónde creas y dónde se desarrollarán tus actividades. El elevarse permite sentir claridad y nitidez de la realidad. ¿Cuál realidad?… la que quieres ver y desear, y no la que los demás te presentan. Es tan importante tener un mapa personal de tus pensamientos, tanto los que surgen en el corazón llenos de deseos, como los que se calculan en la mente llenos de planes. En este elevarte, puedes soltar el miedo de lo vivido y de lo que tu mente calcula como peligroso. Y si confías en lo espontáneo, comprenderás que nadie sufre peligro y nada está amenazado. Soltar el agua a la tierra para que nuevamente se llene tu vaso. Soltar tus tristezas para llenarlas de la emoción que tu elijas. Soltar las conversaciones que nunca sucedieron, o soltar los momentos que no sucedieron. Soltar lo que vive en tus supuestos. Soltar a los que te enjuiciaron y no hubo juez para hacer justicia. Soltar a los que te prometieron y huyeron con tus esperanzas. En el Elevarte, conoces el perdón divino y radical, ese que no necesita ser pronunciado, sino sentido como ya lejano o vacío sin sentido. Porque lo relevante del ayer es la sabiduría de hoy. Y entender que los buenos y grandes libros están en una biblioteca que no cargas en tu bolso, pues llevas la sensación de tus lecciones y no la memoria de las definiciones que, al momento de observar desde la altura, ya son innecesarias.
La tercera palabra es el Asombro que permite deslumbrarse ante tus ojos esa capacidad de lo posible, ese poder de lo espontáneo, lo sutil de la suerte y lo profundo de la revelación. El asombro es algo que no necesita tu intervención. ¿Y quién crea eso que llega en el momento oportuno? Lo crea lo que crees. Y si llevas la disciplina de respirar tus deseos con una sonrisa al viento, aparece lo pequeño que dará forma a eso trascendental. Algunos le llaman oportunidades o golpes de suerte. Pero debes estar atento, porque son sucesos tan pequeños y sutiles, tan traviesos, que obligan a tus ojos a ver tesoros y no cofres o envoltorios que aseguran un contenido lleno de valor. Hay quienes buscan ostras llenas de perlas mientras caminan por la vida, y hay otros que miran atentos la moneda escondida en la rendija de los adoquines. Asómbrate con la atención en lo importante y no en lo que envuelve un conflicto, un obstáculo, una idea. No desechemos la flor por las espinas, no descartemos caminos por la distancia, no nos rindamos antes de hacer el esfuerzo, que al final deja de ser sacrificio cuando está lleno de intención amorosa, de fe y de un sorprendente y asombroso desenfreno interior que llena de asombro los detalles de esta semana.
Y hay quienes no creen en la suerte, no creen en los buenos tiempos, no creen en la abundancia, no creen que es posible. No creen en si mismos, no creen que son capaces, no creen que creen. Hay quienes no creen en su intuición, en su elegante desfachatez, en su humor y su esperanza, en su renacer. Cuando te rodeas de sensaciones lejanas a tu creer lleno de esperanza, esta semana tal vez revelas que sólo esperas que los demás hagan el milagro por ti, esperas que los demás se hagan cargo de ti, esperas que los demás hagan eso por ti. Cuando en verdad tu creer crea eso que está en el imposible y viene a visitarte al mundo de lo posible. Pero como tus ojos están extasiados de dolor, de tormento y de victimismo, no ves la revelación que lo divino, lo mágico o lo lleno de sentimientos, te quiere regalar. Olvida lo que ya no te pertenece o no existe. Elévate por sobre ti y mira lo divino de todo, y asómbrate por los regalos que el camino te ofrece, pero mira las señales y no las piedras que esperan ser rodeadas.

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