Semana del 24 al 30 de julio

Semana que nos da la sensación de nuevos. Somos los mismos pero con una energía nueva y capaz de empujarnos a los extremos de ser nosotros mismos. Eso conlleva a ser de pronto agresivos, insolentes o irreverentes con los demás. No es más que el ímpetu interno que nos pide coherencia en lo que somos, sentimos y hacemos. Preferible pedir perdón a pedir permiso. Esta insolencia o atrevimiento nos impulsa a crear y a actuar con decisión, aunque esta energía se comienza a consolidar recién desde este fin de semana pasado, donde el signo Leo hace su entrada en nuestra vida y nos anima a ser propios más que nunca. Semana donde se refleja lo deseado en enero de este año, y llega el momento de tomar en nuestras manos la decisión de ir hacia eso que planeamos y deseamos. ¿Dará miedo? por supuesto que sí, y no porque sea desconocido, sino porque no conocemos plenamente el sentido de sentirnos propios, consientes y desarrollando nuestro propio camino. Todo lo desconocido ofrece temor inicial, pero ese temor no es advertencia, sino inexperiencia de aprender a ser seres realizados y caminando nuestros sentidos.
Quiero advertir que la tendencia mundial es a aprender a ser autocreadores y generadores de proyectos, emprendedores de nuestro propio trabajo y gestores de actividades rentables a partir de nuestras actividades divertidas y de ocio. La tendencia es a trabajar y desarrollarnos en nuestros intereses y no en nuestras obligaciones y sufrimientos. Y estamos viviendo desde el año 2012, 22 años de aprendizaje de cómo haremos esto y cómo viviremos de otra manera. La tecnología y la observación de las creencias sociales nos invitan a ser humanos gozadores y no sufridos, pero es tan profundo el dolor aprendido en nuestras historias familiares que creemos que sin sufrir no hay paraíso. Y es al contrario, la vida humana está diseñada para gozar cada paso, y todo lo que requiere esfuerzo es por motivación y no por obligación. La idea es sonreír y festejar cada etapa, en vez de lamentar y rezongar lo que nos obligan a hacer.
¿Estamos cansados? Tal vez. Pero sobretodo estamos obligados a realizarnos en lo que queremos o deseamos. Y esta semana nos despierta la pereza porque tendremos que luchar o imponer nuestro estilo. La resistencia generada por las obligaciones o las creencias hacen de impedimento y crea la sensación de que nunca seremos plenamente felices. Es una fantasía, porque sí tenemos el poder de crear nuestros propios sistemas y formas. Estas próximas dos semanas nos desafiaremos y desafiaremos a los demás, proponiendo nuestras propias maneras de ser y de pensar, de actuar y de vivir. Por lo que se vienen muchos sucesos llenos de cambios internos, cambios en la decoración de nuestros ambientes, cambios en la formulación de nuestros proyectos, de nuestras actividades y de la manera cómo vivimos. Cambiar por cambiar, porque sí, porque queremos. Es como una voz interna nos dijera “ahora es cuando debes vivir como quieres”.
Vivimos esta semana con algo de relajo y aún con la influencia de no comenzar totalmente la segunda etapa del año. Se presenta de golpe la próxima semana donde nos obliga a estar a punto y totalmente alistados a la velocidad. Esta semana es de recompensas inesperadas, buenas noticias sobre caminos que avanzas, anuncios convenientes y ventajosos, y sobretodo, la toma de conciencia de que todo marcha bien. Esto último es tan complejo para quienes tienen entrenamientos de vida dedicados a vencer obstáculos y vivir en crisis, que inventaremos excusas para no terminar de pelearnos o intentar permanecer en el estrés que necesitamos como motivador de vida. Y te adelanto: la vida en los próximos meses y años es de los que saben apreciar el ocio, la dicha de estar vivos y la plenitud de saber que somos creadores de nuestra abundancia y nuestra situación, y no somos víctimas de las circunstancias.
Cuidado con la agresión, con la indiferencia y con la vulgaridad de nuestras respuestas y actitudes. Se justifican su van en directa intención de nuestros propósitos, si sirven de aliento a nuestras motivaciones o si son parte de lo que nuestro cotidiano tolera. Lo digo porque somos seres que vivimos cada vez más desde el corazón, y ese latir se enoja, se frustra y se enrabia buscando fuerza para impulsarse hacia nuestra plenitud, a veces pasando encima de otros u ofendiendo en demasía. Cada palabra pronunciada es una responsabilidad que nos obligamos a cumplir, y cuando están cargadas de descalificaciones por lo general la energía se devuelve. Aceptar que el otro está en su ímpetu personal, porque nosotros lo estamos también, conlleva a no dar tanta importancia lo que nos ofende, y más bien entender con sonrisas que los demás van trepando en sus intereses. Nada más hermoso que ver a alguien surgir. Pero allí mediremos qué tan profundo nos hiere el ego el saber que los demás pueden y tu no. Tienes las mismas herramientas, las mismas fuerzas y el mismo poder para ir hacia donde quieres, en vez de lamentar el avance de los demás. La envidia será lo que trabajarás dentro de ti, y ojalá se vuelva combustible para impulsarte y no veneno para ahogarte.

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