Semana del 29 de junio al 5 de julio

Esta semana, nos rodea una energía de comprender que no estamos solos. Pero me refiero a la sensación o al ámbito de lo que nos rodea, y que comprendemos que todos los que están, conforman pensamientos e intenciones que, más allá de tener que realizar algo con nosotros, también comprenden que nos influenciamos mutuamente.
No estamos solos. Necesitamos nuestra soledad y nuestro retiro. Necesitamos ese espacio vital para respirar en silencio y respirar nuestros pensamientos y sentimientos. Ese momento en que podemos levantar la mirada al árbol del parque para simplemente respirar esa sensación de belleza.
Esta semana, pondremos atención a lo que nos rodea y a quienes nos acompañan en esta existencia. Seremos testigos de todo, pero con la lección que esta semana se nos presenta. Como es un momento energético tan intenso, tendremos la tendencia a crear más influencia sobre los otros, y a su vez, influenciarnos más de la cuenta. Cuidado con esto. Una influencia es cuando la energía, intención o propósito ajeno nos irradia, haciendo sentir que el actuar del otro tiene intenciones sobre las nuestras. Y comprenderemos a primera que pareciera que es así, afectándonos, positiva o negativamente. Comprenderás después del jueves, que esto no es así. Cada cual es responsable de sí mismo, y no habías comprendido que el ser testigo, significa establecer límites y distancias para que, por un lado, sintamos la colaboración o inspiración del otro, pero a su vez, tener el espacio vital para respirar la paz personal. Porque nada es personal, nada ha sido planeado para afectarte, nada ha sido organizado para tu complot. Sino que nuestras creencias, nuestros sentimientos poco valorados y nuestra falta de autoestima, nos hace creer que todo ha sido una confabulación.
Ser testigos significa mirar en silencio y atención lo que nos maravilla del otro, lo que nos inspira del otro, lo que valoramos del otro. Ser testigos significa “estar presente”. Esta semana, ofrécete para estar presente como testigo del otro. Aprender a escuchar y a sentir el simple acto de estar. “Estar” no significa que tengamos que hacer algo por el otro. No significa que deben realizar algo por mi. Al contrario, significa que simplemente estar es suficiente para sentirnos cuidados y respetados, pero sobretodo, valorados. Tiene las valor sentirnos observados en nuestro levantar, que sentir que el otro tiene la obligación de ayudarnos a pararnos.
“Estoy contigo y soy testigo de tus pasos y tu presente. No emito un juicio, no opino, no recomiendo, no creo intención. Sólo lo haré cuando me lo pidas. Y en este caso, sólo lo realizaré si lo considero prudente.”.
Valoraremos la presencia, esa confianza, esa energía, ese apoyo. Pondremos la atención en el otro, en la capacidad de tener presencia. Valoraremos la distancia, pues amor es distancia. Y querer al otro es mantener una distancia, la suficiente para que nos sienta, pero a su vez, la suficiente para que respire. Cuando el otro respira, cuando el otro tiene su espacio, cuando el otro fluye en tranquilidad, volverá en algún momento y tendrá cosas que contarnos, tendrá cosas que valorará de mi y tendrá sentimientos que descubrió y que querrá compartir. También habrá aprendido cosas en su silencio que no necesita contar, que no necesita mostrar, y serán esos elementos los que se transforman en energía para volver a mirar el camino de su vida. Valorar al otro es saber que no estamos solos, y que estamos hechos de energía colaborativa, que estamos aprendiendo a crear grupos de corazones valiosos que bailan juntos al mismo ritmo: en los negocios, en la pareja, en la familia, en los amigos, en tantas cosas, que uno pertenece a muchos grupos, a veces de a dos, a veces de millones.
Semana para las asociaciones, para las alianzas, para los acuerdos, para los negocios, para las manifestaciones de sentimientos, pero sabiendo que nada es personal, nada es contra ti, ni nada es exclusivo para ti. Semana para desarrollar compañías de presencias, de testimonios que en el tiempo serán leyendas que contaremos como anécdota. Semana para sanar lo vivido y lo sucedido, pues al ser testigos, al acompañarnos, al sentir la presencia silenciosa y amistosa del que elegimos para esto, podremos simplemente aprender a contar que todo lo traumático, triste o impactante, tiene una lección. Y el aprendizaje humilde de lo vivido, nos da permiso para seguir. Y el testigo mirará tu acto de recoger tu presencia, de tomar tu energía, de levantarte en el cansancio, para mirar que sí puedes, que sí respiras, que sigues viviendo, tal vez nuevo, tal vez de otra forma, tal vez con la lección en el sombrero de la vida.

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