Semana del 22 al 28 de junio

Desde el momento en que iniciaste cada proyecto, esta semana -sin aviso y sin preámbulo-, aparece la posibilidad de sentir que la suerte está de tu lado. Es una semana para recibir buenas noticias. Una semana para comprender que no importa si era correcto o necesario cada impulso que diste. Sabes que lo único que no se puede cambiar son los puntos de partida. Y esa partida fue necesaria, ese corte fue preciso, ese error fue necesario para llegar acá. Las buenas noticias serán en forma de noticia. Un llamado de teléfono, un correo electrónico, un mensaje inesperado, algo que sacude el ánimo cansado de días anteriores.
A veces la calma también es una buena noticia. Tener el tiempo para detenerse y repasar los apuntes del cuaderno para rehacer la lista de cosas que nos vuelven a poner en el camino. Ponernos nuevamente en la ruta es como abrir los ojos ante la distracción involuntaria que diste y que a veces nos perdemos. No estamos perdidos, estamos cansados, llenos de miedos y rodeados de falsas añoranzas que la publicidad insiste en que debemos tener. ¿Qué nos anima?. El contacto con lo natural. Un jugo preparado con todo lo que sientes que tu cuerpo necesita. Revisar fotografías que simplemente te transportan a ese lugar visitado. Tenderse en el pasto para mirar el cielo. O definitivamente, decidir estar directamente abrazando ese árbol o pisando el trigal que cruje en medio del grandioso silencio. Es perfecto el retiro de todo para los que pueden hacer una pausa. Las buenas noticias lo permiten.
Pero sobre todo, y mas allá de las suertes obtenidas esta semana, es un momento de siete días dedicado a lo esencial. ¿Qué necesitas para ir al lugar donde realmente te hace feliz?. Lo feliz no necesariamente es un lugar, pero sobretodo, es un lugar ausente de “yo quiero”. Es un lugar lleno de “lo pleno y gozoso”. Un lugar donde no hay que “hacer la felicidad”, sino “sentir la felicidad”. La Felicidad no es una lista de requisitos por cumplir, sino la sensación de que al detenerse no necesitas nada más.
En resumidas cuentas, lo esencial está lleno de muy pocas cosas. Es una semana de esencias de simpleza, la ligereza y lo fresco de equipaje es una gran fórmula que, para el resto del año, comprenderás que es una práctica que no podrás evadir. Quien cargue tanto rencor, cargue penas y recuerdos dolorosos, cargue nostalgias de “yo quiero” no logrados, será prisionero del peso mas angustioso que al momento de cerrar el año, sentirás la diferencia con los que te rodean. Nadie quiere estar con quien está complicado, triste, con miedo o angustiado. Será un año de liviandad. Y este es el momento de repasar que, cerrando procesos interminables, decidiendo un límite a lo que te inunda, o volteando la mirada del pasado para instalar la belleza de la luz y los colores en todo lo que has soñado, es el plan que nos devuelve a la vida, nos pone en lo nuevo y nos da permiso para comenzar otra vez: sembrar, amar y soñar.
Semana de buenas noticias, semana para entregarse al abrazo, a las amistades de antaño, a las canciones de fogata, a los sabores del aparador de la abuela que aún guarda la mermelada de guayaba que tanto nos gusta. Semana para observarnos, porque debieras importante a ti mismo más de lo que crees, porque aunque no creas, en algún lugar del mundo está ese abrazo, esa mirada, esa palabra, ese sentir y ese amor infinito que te observa y te ama, no para completarte ni complementarte, sino para animarte y, sobre todo, para admirarte cómo lo has logrado y cómo descubres esa fórmula para vivir en el camino de la felicidad.

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